Socialdemocracia británica

Historia

En 1881, Henry Hyndman creó la Democratic Federation (Federación Democrática), aunque con el tiempo cambiaría su denominación por la de Social Democratic Federation (Federación Social Democrática). Esta organización editaba Justice, el que puede ser considerado el primer periódico socialista británico, y que editaba Henry Hyde Champion, un activo socialista, que luego estaría en la fundación del Partido Laborista Independiente y que terminó residiendo en Australia. También sería editor Ernest Belfort Bax, personaje destacado del primer socialismo británico. Belfort leyó El Capital de Marx, que le cambió, en cierta medida, la vida. En 1878 escribió una interesante biografía y estudio de Marat. Escribió muchas obras sobre filosofía, historia, socialismo y la Revolución Francesa. Curiosamente, se destacó contra el feminismo. En este sentido, publicó en 1896 The Legal Subjection of Men, en alusión a la obra de Stuart Mill, The Subjection of Women (1869). Belfort empleaba su experiencia como abogado para demostrar que las leyes beneficiaban a las mujeres frente a los hombres y los niños. Muchos de los capítulos del libro desarrollaban los privilegios que habrían conseguido, supuestamente, las mujeres. En la destacada revista literaria The New Age publicó muchos trabajos de un acusado antifeminismo. Belfort se inició en el socialismo en su viaje a Alemania donde estudió filosofía a finales de la década de los años setenta.

 

En la Federación destacó también Herry Quelch (1858-1913), que puede ser considerado uno de los primeros marxistas británicos. Sería editor de Justice, y se vinculó a la huelga de los muelles de Londres de 1889 y fue el primer secretario del sindicato de trabajadores portuarios que nació después de la huelga. Sería uno de los fundadores del Labour Representatinon Committe. Consiguió que la Federación imprimiera Iskra, el periódico puesto en marcha por Lenin. Por fin, estuvo en casi todos los Congresos de la Segunda Internacional.

Por su parte, en la Federación destacaron otros sindicalistas muy activos, como Ton Mann y John Burns, que hicieron que se vinculara hacia el sindicalismo. Otra de sus características fue que se trató de la organización británica más cercana a las ideas marxistas. En esta Federación militaron también el diseñador, arquitecto, poeta y activista, William Morris, y la hija de Marx, Eleanor Marx.

La Federación celebró su primera reunión el 7 de junio de 1881. Desde el principio, Hyndman generó polémica, ya que muchos socialistas no entendían bien su evolución política desde posturas conservadoras y antisocialistas. Además, el propio Engels rechazó apoyar esta iniciativa. En todo caso, el británico publicó en 1881, England for All, un texto que popularizó el marxismo en el Reino Unido, aunque no causaría gran simpatía al propio Marx. En 1883 publicaría Socialism Made Plain, donde se explicaba lo que pretendía la Federación. Aparecían la reivindicación por el sufragio universal y la nacionalización de los medios de producción y distribución.

Hyndman fue pronto cuestionado como líder por su extremado autoritarismo y sus intentos de evitar debates en la Federación. Se llegó a aprobar una moción contra su liderazgo en 1884, pero se negó a dimitir. Eso hizo que William Morris y Eleanor Marx, entre otros miembros de la Federación, se fueran. En realidad, Hyndman siempre fue un líder muy controvertido porque, además, fue un intenso antisemita.

Morris decidió crear The Socialist League (La Liga Socialista), como escisión de la S.D.F., en 1884. El grupo estaba compuesto, además, de por Morris, por su amigo Walter Crane, el periodista Belfort Bax, con formación alemana y que aspiraba a liderar el grupo, Andres Scheu, Eleonor Marx Aveling, la hija menor de Marx y su compañero Edward Aveling. Belfort terminaría saliéndose y regresando a la Federación.

La nueva organización tenía un acusado sentido revolucionario. Editaron The Conmmonweal. El primer problema del grupo fue su heterogeneidad porque unos eran marxistas y otros tendían hacia el anarquismo, aunque, sin lugar a dudas, la figura más importante era Morris. Se puede decir que insufló en ese momento en el socialismo británico una fuerte dosis de vuelta a la utopía, con idealismo e intenso humanismo. Pero, a diferencia de los anteriores utópicos, Morris estaba muy apegado a la realidad. El socialismo de Morris es peculiar porque partía de sus ideas estéticas vinculadas a la moral. Morris pertenecía a los hombres que detestaban la sucia realidad industrial de su país, y aborrecía el imperio del dinero que había corrompido a la sociedad. Había que construir una alternativa basada en la belleza. Morris unió, como ningún otro personaje, el arte con el socialismo. La sociedad futura debía conciliar la libertad, el bienestar y la belleza. Su defensa de la igualdad, como socialista que fue, iba pareja a la fraternidad, aunque con unos tintes estéticos medievalizantes por evidente influencia de Ruskin. Y a esta causa dedicó sus energías, siendo un personaje que se caracterizó por su entrega y su apelación a las masas, como atestiguan sus Chants for Socialists, que publicó en The Commonweal. Sus textos aludían poéticamente al despertar del pueblo. Además, Morris impartió conferencias, organizó reuniones y comités, y elaboró discursos para difundir sus ideas socialistas.

Es evidente que esa sociedad futura con tintes comunistas y libertarios entroncaba con la utopía a la que hacíamos referencia anteriormente, pero también es cierto que Morris no era desconocedor de la realidad económica. Estudió las obras de Marx, aunque Engels fue muy crítico con los socialistas de la Liga al acusarlos de sentimentalismo. Morris intentó, pues, combinar lo utópico con lo científico. En este sentido es fundamental su obra News from Nowhere (Noticias de ninguna parte), del año 1890, donde hizo una profunda crítica del capitalismo industrial desde sus posiciones estéticas y antropológicas. Se trata de una novela utópica en donde se describe la sociedad futura del año 2000, cuando se ha llegado a la era comunista. Relata la vida en un Londres sin miseria y sin fealdad, las dos lacras de su tiempo, según el autor. Londres sería una ciudad limpia y bella con excelentes edificios y campos. Se trataría de un nuevo urbanismo vinculado a la naturaleza, marco excelente para el trabajo alegre de todos, sin presiones y sin desigualdades de clase; en fin, estética y socialismo.

La Liga Socialista no terminó por cuajar. Quedó muy vinculada exclusivamente a la ciudad de Londres y otras zonas en Escocia. Su capacidad de movilización no fue muy alta. Pero el principal problema, que ya intuíamos anteriormente, tendría que ver con la desunión interna. El propio Morris fue consciente del fracaso de la organización y en 1890 se retiró.

Un aspecto final a tener en cuenta en Morris es la contradicción que terminó por generarse entre sus ideas estéticas, muy importantes, sin lugar a dudas, en la Historia del arte y del diseño, con sus planteamientos socialistas. Los productos que diseñaba y realizaba, dados los meticulosos y creativos procedimientos de trabajo empleados y de exquisita calidad, solamente podían ser adquiridos por una minoría de alto poder adquisitivo y no por los trabajadores.