El laborismo y la defensa de la democracia en el proceso transformador
El destacado socialista catalán Antonio Fabra i Ribas fue uno de los mejores conocedores del laborismo británico. Escribió un libro, al respecto, y algunos artículos en prensa, además de impartir conferencias en los años veinte cuando el PSOE sintió un vívido interés por la alternativa laborista al modelo soviético de dictadura del proletariado.
En vísperas de llegar al poder los laboristas, Fabra i Ribas impartió una conferencia muy instructiva en la madrileña Casa del Pueblo antes de la nochebuena de 1923. Pero no queremos glosar toda la charla, sino la parte que tiene que ver con el título de esta pieza, es decir, la voluntad legal y democrática del laborismo para transformar la sociedad, el país. Fabra i Ribas aludía a lo que había declarado Arthur Henderson sobre un principio laborista, el que tenía que ver con tomar el poder y tener el Gobierno. Pero poseer el Gobierno no significaba tener el poder porque se reconocía que el laborismo no era la mayoría en el país, pero cuando se aplicase el programa laborista se consultaría la voluntad del país, porque el pueblo británico era liberal y democrático. Pero, y aquí estaría el meollo de nuestro interés, Fabra i Ribas, esa afirmación laborista no sería entendida por los que quería implantar el socialismo por medio de la dictadura. Los británicos sabían bien que todas las dictaduras, “rojas o negras” eran igualmente malas porque conducían a luchas salvajes sin resultado.
Hemos trabajado con el número del 24 de diciembre de 1923 de El Socialista.