Siempre el histórico ejemplo vienés sobre la vivienda y la apuesta pública

Historia

No nos cansamos de reflejar el trabajo de la administración municipal socialista en los años veinte por la vivienda en Viena, por la apuesta pública para que los ciudadanos y ciudadanas tuvieran un alojamiento más que digno ante un grave problema al terminar la Gran Guerra.

 

Hoy volvemos y lo hacemos en la sección de opinión para recalcar nuestra defensa de la intervención pública para garantizar un derecho que no se garantiza en nuestro país. Los datos los sacamos de El Socialista en su número del primero de octubre de 1926, sobre otro diario, el vienés Arbeiterzeitung. Y los datos son claros y contundentes, pero, además, hay más, hay un principio y hay una apuesta por una determinada política.

En 1923, el Ayuntamiento socialista de la capital austriaca prometió construir en cinco años, 25.000 viviendas nuevas. Pues bien, el 29 de junio de 1926 se había puesto la primera piedra del edificio que contendría la vivienda número 25.000. El programa se había cumplido y antes de plazo. Pero no sólo se había cumplido el objetivo, sino también se había admitido como principio la obligación municipal de velar porque la necesidad de alojarse de la clase trabajadora no fuera una ocasión para que se enriqueciese una minoría, todo un principio que nos hace reflexionar cien años después, sin lugar a dudas. Solamente si se conseguía arrancar de la avidez de los especuladores la construcción se podría garantizar a los trabajadores el alojamiento que necesitaban. Solamente la edificación sometida al control de la colectividad podía realmente proteger a los inquilinos. Y en el periódico se explicaba que si el municipio no se hubiera encargado de edificar la escasez creciente de vivienda habría obligado a suspender las medidas protectoras de los inquilinos a fin de atraer al capital privado para construir, que solamente con la visión de un fuerte beneficio se habría prestado a esa labor, elevando el coste de los alquileres que con la política pública se habían rebajado, evitando el juego de la especulación.

Otra reflexión, harto sugerente.