La lucha de los obreros de Linares por el pago de las horas extraordinarias
A finales de los años veinte los obreros de Linares plantearon un pleito en la justicia para conseguir que las empresas mineras de la localidad pagasen las horas extraordinarias que les adeudaban.
Pero por más gestiones que realizaron no consiguieron que el Juzgado condenase a las empresas a pagar lo que debían.
Así pues, el abogado José María Azopardo, en nombre de los trabajadores de Linares, dirigió al ministro de Gracia y Justicia un escrito poniendo de manifiesto el incumplimiento por parte del juez de Linares del Código de Trabajo aportando un conjunto de razones legales. En el escrito se pedía al ministro que se girase una visita de inspección al Juzgado de Linares para ver cuántos eran los juicios por horas extraordinarias ganados durante los cuatro años que llevaba al frente del mismo Joaquín Pérez Romero, y comprobar el hecho de que todos los obreros de Linares habían trabajado un número respetable de horas extraordinarias, laborando incluso los domingos y por el sistema de “endobles”. Los “endobles” eran las jornadas de doble tiempo que hacían los mineros y fundidores al cambiar el turno. También se pedía el nombramiento de un juez especial para entender en todas las reclamaciones formuladas y que en lo sucesivo se formulasen por infracciones del Código de Trabajo. Además, se quería que se constituyese de forma urgente el Tribunal Industrial de Linares.
El periódico El Socialista consideraba que todas las peticiones eran justas, y no se dudaba que serían atendidas. Era hora de que se cumpliesen las leyes para todos. Parecía legítima la petición de los obreros de Linares. Los que administraban justicia no podían dejarse influir por nadie. Debían ser imparciales. Por eso se esperaba que el ministro hiciera valer su autoridad para que la ley se cumpliera, atendiendo a las peticiones de los trabajadores de Linares. Así seguía opinando el periódico obrero.
Hemos trabajado con el número del 9 de septiembre de 1930 de El Socialista.