El debate interno bolchevique en vísperas de la Revolución de Octubre

Historia

Lenin llegó a Petrogrado el día 20 de octubre. Tres días después se reunió el Comité central del Partido bolchevique y allí se produjo una sesión donde Lenin generó cuando menos perplejidad. Allí defendió con energía la necesidad de actuar inmediatamente. La crisis requería el asalto del poder, es decir, que había que poner en práctica lo que había explicado anteriormente. No había que esperar al Congreso de los Sóviets para contar con el resto de la izquierda, postura que defendía, por su parte, Kamenev.

 

En realidad, todos los bolcheviques estaban de acuerdo, incluyendo a Lenin, Zinoviev y Kamenev en la idea de que la revolución era inminente, habida cuenta de algunos acontecimientos mundiales como la insurrección en Turín o el intento de motín de la flota alemana. Pero la discrepancia llegaba cuando se analizaba la situación rusa. Para los dos últimos Rusia no se encontraba en el momento adecuado para la insurrección, es decir, que la situación no estaba del todo madura, y si se optaba por la revolución y se fracasaba el Partido quedaría seriamente comprometido. Así pues, parecía más conveniente conseguir que los sóviets se reforzasen para alcanzar en el futuro el poder. En consecuencia, lo primordial debían ser los sóviets, frente a Lenin que, además de insistir en la necesidad imperiosa de empezar la revolución, defendió a ultranza el papel del Partido frente a los sóviets. Lenin criticaba a sus oponentes por considerar que eran excesivamente legalistas al defender a los sóviets como si fueran parlamentos democráticos donde el Partido jugaba un papel subordinado.

Trotski y Stalin apoyaron la tesis de Lenin. Se produjo una votación y esta postura venció, eso sí, por escaso margen.

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