La sublevación de Loja
El 28 de junio de 1861 estalló una sublevación campesina en Loja cuando un nutrido grupo de jornaleros, encabezados por el veterinario Rafael Pérez del Álamo, y al grito de “¡Viva la República y muera la reina!”, asaltó el cuartel de la Guardia Civil de Iznájar.
Las motivaciones de esta insurrección tenían que ver con las duras condiciones de trabajo y por la constatación que los trabajadores no se habían beneficiado de los procesos desamortizadores. El conflicto se desarrolló en Iznájar, Loja, Archidona y otros lugares. Se da la circunstancia de que Loja era la ciudad natal de Narváez. La revuelta fue contestada y se desató una dura represión con el ajusticiamiento vía sumarísima de los líderes del movimiento y se deportó a unas cuatrocientas personas. Por su parte, Rafael Pérez del Álamo consiguió huir a Madrid. Dicho personaje desarrolló después un intenso compromiso social, fundando en Arcos de la Frontera un Centro Obrero y la sociedad Fraternidad Obrera, que daba trabajo a los obreros parados.
Al parecer, tuvo correspondencia con Pablo Iglesias y con Pérez Galdós, que le incluyó en uno de sus Episodios Nacionales.