La felicidad en la vida para el liberalismo económico

Historia

Para el liberalismo económico la consecución de la felicidad sería el objetivo fundamental en la vida. Pero esa finalidad solamente se podría lograr con la propiedad de bienes que no solo permitiría esa felicidad en el presente, sino que la aseguraría para el futuro. La propiedad se convertiría en un fin, pero, sobre todo, en un derecho natural que habría que reconocer y garantizar como el resto de derechos naturales, es decir la libertad y la igualdad ante la ley. La propiedad dotaría de sentido al interés por el trabajo y ahí estaría la base para el progreso de las sociedades y las naciones.

 

La propiedad, como ya hemos supuesto, se vincula a los otros dos derechos, pero especialmente al de la libertad. Como todos estarían buscando lo mismo, la felicidad a través de la propiedad, se hacía necesaria la libertad de actuación como absolutamente necesaria para conseguir el objetivo y poder acumular toda la propiedad posible. Como el Estado liberal debía ser garantista con los derechos políticos, también con la parte económica, es decir, que debe garantizar el acceso a la propiedad privada, es decir, la libertad para alcanzarla, y por eso, no podría permitir tipos especiales de propiedad, como la vinculada del Antiguo Régimen, pero también debía protegerla ante cualquier ataque privado en relación con hechos delictivos comunes como por parte de movimientos e ideologías que cuestionasen el derecho de propiedad privada como ocurría con el movimiento obrero, el socialismo y el anarquismo. Por fin, el Estado no debía intervenir mucho en relación con el derecho, más allá de su misión protectora del mismo.

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