La renovación de Barcelona en la Transición
Con el fin de la dictadura comenzó a plantearse una necesaria renovación urbanística de Barcelona. El nuevo urbanismo comenzó en una fecha tan temprana como 1976 con el Plan General Metropolitano de Ordenación Urbana, elaborado por Joan Antoni Solans. El propósito era frenar la especulación urbanística que se había desatado en los años sesenta en tiempos de la administración de Porcioles, además de intentar rehabilitar la ciudad y reorganizarla morfológicamente. No se cumplió en su totalidad, pero es cierto que algunas actuaciones han marcado a la ciudad en el último cuarto del siglo XX y comienzos del XXI.
Otro momento importante fue cuando Oriol Bohigas, que en 1977 había sido nombrado director la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona, tuvo que dejar el cargo porque en 1980 fue nombrado delegado del área de Urbanismo del Ayuntamiento de Barcelona, responsabilidad en la que estuvo hasta 1984, porque pasaría a ser designado consejero de Urbanismo con el fin de plantear las grandes obras necesarias para los Juegos Olímpicos.
Con Bohigas se inició un período de fuerte inversión pública en la ciudad buscando un cambio radical en su fisonomía.
La principal actuación fue la adquisición de suelo urbano, un hecho que vino favorecido por la deslocalización de muchas fábricas y complejos industriales existentes desde el pasado, y que se trasladaron fuera de la ciudad. Eso permitió contar con suelo para poder construir equipamientos necesarios, como escuelas, parques, jardines, vías y espacios urbanos comunes, centros cívicos y culturales, así como deportivos.
Barcelona vivió en los años ochenta un incremento sustancial de sus áreas verdes. Entre 1980 y 1983 se puso en marcha el parque de Joan Miró en pleno Ensanche, un pequeño pulmón verde, cerca de la Plaza de España. En sus terrenos estuvo el Matadero Municipal. En este parque destaca la escultura de “Mujer y Pájaro” de Joan Miró. En zonas industriales se construyó el Parque de la España Industrial (1981-1985), entre los barrios de Sants y Hostfrancs, al lado de la Estación de ferrocarril de Sants. En sus terrenos había estado la fábrica de La España Industrial, de ahí su denominación (también conocida como Vapor Nou de Sants). Recibió el premio FAD de Arquitectura e Interiorismo. Es un parque inspirado en los cuatro elementos primordiales: agua, tierra, fuego y aires. Son de destacar sus altas torres de iluminación, desde las que unas graderías conducen a un lago artificial.
También en una zona industrial se construyó el Parque de la Pegaso (1982-1986). Se encuentra en el distrito de Sant Andreu. Se trataba de los terrenos de la antigua fábrica de ENASA, que había fabricado los famosos camiones “Pegaso”. Algunos restos de la factoría se conservaron en el parque, como su puerta de entrada y el edificio de oficinas, aunque fue destinado para equipamientos del barrio. Por su parte el Parque del Clot (1982-1986) se sitúa en el barrio de El Clot, en el distrito de Sant Martí. Allí estuvieron los antiguos talleres de la RENFE, algunas de cuyas paredes fueron aprovechadas como elementos ornamentales. También hay que destacar los Parques de San Martí (1985), y de la Estación del Norte (1988). Por fin, el Parque de la Creueta del Coll (1981-1987) se situó sobre una antigua cantera, con una escultura titulada “Elogio del Agua” de Eduardo Chillida.
En 1984 se volvió a realizar una reorganización administrativa de la ciudad, en diez distritos, que es la actual. El objetivo de la reforma era intentar descentralizar el Ayuntamiento, transfiriendo competencias a los distritos para estar más cerca de los vecinos. Los distritos establecidos buscaron el respeto a su identidad histórica y también morfológica, pero sin olvidar la funcionalidad.