El patriotismo y el acceso a la vivienda
En esta España de evidente desarrollo económico existe un problema gravísimo en relación con el acceso a la vivienda, ya sea en régimen de propiedad, ya de alquiler. Los precios se han disparado de una forma escandalosa. ¿Cuántos jóvenes pueden independizarse y vivir en un espacio digno a un precio razonable que les permita, por ejemplo, comer y vestirse, además de habitar en dicho espacio?
Este artículo no pretende aportar soluciones ni recetas sino resaltar que esta es una cuestión de prioridad absoluta. Los ciudadanos y ciudadanas debemos exigir a las Administraciones que se apliquen políticas en este sentido y, a lo mejor, habrá que fijarse que hacen algunos países europeos sobre la vivienda para que no tengan este agobio. Los parlamentos, empezando por las Cortes, y después seguidos por los de las Comunidades Autónomas, sin olvidar los Ayuntamientos, tienen que trabajar ya, no mañana, ya.
La izquierda debe ser imaginativa porque en un sistema de libre mercado hay que serlo, y para eso están en el poder central. Combinar intereses de propietarios e inquilinos, de inmobiliarias y de clientes no es fácil. Pero, ¿qué es fácil en esta vida y en política? La izquierda tiene una responsabilidad enorme en este sentido.
¿Y la derecha? Aquí la cosa es más complicada, ya que no es un asunto que les interese mucho abordar. En realidad, se trataría de una cuestión bastante secundaria, ya que lo fundamental es la patria, la bandera, la lucha contra la amnistía y la necesidad de fundamentar de forma sólida lo que es España contra todo tipo de nacionalistas periféricos y sus “pérfidos” aliados de la izquierda.
De nuevo, asistimos a dos versiones del patriotismo, siendo uno el que machaconamente se ha convertido en el único posible. Pero no debemos dejar de hacer un poco de pedagogía en todas partes para insistir que hay otras formas de ver este país, sobre todo, en relación con los ciudadanos. El patriotismo, estimados señores de la bandera a todas horas, está en que un chaval de 25 años o una chica de la misma edad puedan ser independientes para estudiar o para trabajar, o para hacer las dos cosas, y comenzar sus proyectos de vida. La bandera, los rosarios en Ferraz, y los golpes de pecho no ayudan nada si tienes que pagar 500 euros por una habitación pequeña en algún barrio de Madrid o de Barcelona, por poner dos ejemplos. La patria es poder vivir con decencia, y dejar, en este caso, que los padres puedan ver marchar a sus hijos con un mínimo de seguridad económica. Y si esto es radical o antipatriótico, pues seguramente estaremos en un mundo que cada día se entiende menos.