Carteles sobre el alzhéimer y un muñeco ahorcado como estrategia política interna

Política

Las noticias que nos llegan sobre el tristemente cártel en el que aparecen los dos hermanos Maragall y con alusiones a la enfermedad del que fue alcalde de Barcelona y presidente de la Generalitat para atacar a Ernest Maragall, y el muñeco ahorcado en referencia a Oriol Junqueras son tristes, indignantes y alarmantes, todo a la vez. Parece incomprensible que en el seno de una formación política existan personas o grupos que sean capaces de hacer esto, dando igual si es contra un contrincante político exterior como si lo es del interior, por mucha pugna que haya sobre quiénes deben dirigir el partido en el futuro inmediato.

 

No debemos dejar pasar esto por alto porque afecte, en principio, a la vida y las luchas políticas internas de un partido. Eso compete a todos porque demuestra que nuestra vida política está llena de podredumbre, capaz de emplear métodos de este calibre.

No se si las medidas que planteaba el presidente del Gobierno sobre la regeneración democrática son posibles, o las mejores que se pueden presentar, pero es necesario hacer algo de forma consensuada y que no afecte a libertad de expresión. Además de que en estas cuestiones actúen los responsables de las formaciones políticas y puedan llegar a hacerlo las policiales y judiciales, debemos seguir haciendo pedagogía. La política no es eso, y da igual que el juego sucio parezca que se haya institucionalizado en este país, como también estamos viéndolo en Estados Unidos con los actuales terremotos electorales. Me niego aceptar esto, a tolerarlo, a decir que, aunque yo no lo haría nunca debo asumir que son los gajes de la política. Puede que no sirva protestar en un artículo de opinión, breve y que, a lo mejor, solamente leerán pocas personas, pero me niego a aceptar todo esto. Así no, por favor, así no.