Política y masonería
La masonería siempre ha estado en las sociedades donde se ha desarrollado, es decir, no ha vivido ni vive ajena al devenir histórico con todo lo que eso implica.
La masonería, como hemos visto, está organizada, empezando por su unidad o estructura básica, la logia, y todo está regulado en Constituciones, Estatutos y Reglamentos. Eso es, en cierta medida, política, entendida como gobierno y administración.
Por otro lado, ha habido siempre masones muy destacados en la vida política y social de los países, desde reyes a presidentes de gobierno, legisladores, revolucionarios, etc., y ha habido logias y obediencias que han podido influir en determinadas decisiones o en crear estados de opinión, pero también es cierto que en el seno de la orden se han generado no pocos debates, especialmente en las Asambleas y Conventos, es decir en las reuniones generales de los Grandes Orientes o Grandes Logias, entre los que defendían que la masonería debía tener más presencia pública, política y social, y los que consideraban que eso termina generando conflictos y se aleja de los fines de la masonería y del trabajo masónico.
En todo caso, en el presente hay un cierto consenso entre los masones sobre la necesidad de dejar la política fuera de las puertas de los templos, entendida como el debate y confrontación de distintas posiciones, aunque no desde el punto de vista teórico o general.