El complejo inicio del socialismo brasileño

Política

En Brasil tardó mucho en cuajar un partido socialista. Desde la última década del siglo XIX se sucedieron distintas tentativas que terminaron por frustrarse.

 

En 1890 nacía el Partido Obrero en Río de Janeiro, pero casi en el mismo momento se dividió entre tres grupos, que se articularon en dos formaciones nuevas, el Partido Obrero, liderado por el tipógrafo Luiz França e Silva, y el denominado Centro del Partido Obrero, con José Augusto Vinhaes, militar de profesión, como líder. No duraron mucho ambos partidos y fracasaron en extenderse más allá de Río. Esta parece que fue la tónica en los primeros años del socialismo en Brasil: disputas entre distintos grupos y más personalistas que de origen ideológico y, además, muchos de los partidos que se fueron creando eran muy locales, sin un alcance no ya nacional sino algo allá de las ciudades donde nacieron. En muchas ocasiones las formaciones se creaban para participar en las distintas elecciones, pero, ante los fracasos en las urnas, desaparecían al poco tiempo.

En Brasil, al principio, no parecía que calara la idea fundamental del socialismo europeo sobre la necesidad de crear estructuras organizativas permanentes. La alternativa organizativa socialista brasileña pasó por la creación de grupos vinculados a la creación de periódicos en las ciudades con presencia obrera destacable. En la segunda mitad de los años noventa estarían, A Questao Social en Santos, Echo Operario, en Río Grande, O Socialista y O Grito do Povo, en San Pablo, O Primero de Maio, en Río de Janeiro, y ya en el siglo XX, Aurora Social en Recife. Los redactores y los que colaboraran en estos periódicos terminaron por formar una especie de red, escribiendo en unos y otros con el fin de divulgar las ideas socialistas.

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