El cooperativismo obrero en favor del ahorro

Historia

El destacado cooperatista socialista Regino González, al que recurrimos con cierta frecuencia para abordar el cooperativismo de signo socialista en estas páginas, recordaba la importancia en la primavera de 1926 de que el trabajador acudiese a las cooperativas como un medio para poder ahorrar.

 

González explicaba que ahorrar era imposible para la mayoría de los trabajadores españoles porque, además, ni los ingresos alcanzaban a cubrir las necesidades. Pero consideraba que había un medio para poder ahorrar sin que afectase a las cantidades imprescindibles a consumir para poder vivir. Se podía conseguir disponer de un pequeño fondo de reserva.

La fórmula era sencilla: acudir cuando se necesitase a la cooperativa. De ese modo, casi sin darse cuenta, el trabajador podría ahorrar.

Tanto en las cooperativas como en los comercios “burgueses” al final de cada ejercicio anual se hacía balance, y de ese modo poder comprobar la marcha del negocio. En el comercio capitalista las utilidades resultantes eran repartidas entre los dueños o socios en proporción al capital aportado, si el negocio no era de un solo dueño. En cambio, en la cooperativa los beneficios que se obtenían correspondían a los consumidores.

Cuando la cooperativa estaba bien organizada los beneficios eran distribuidos a los consumidores en función del consumo realizado, llamándose a eso, “devolución del máximo de percepción” por considerar que estas cantidades fueron cobradas de más al realizar las transacciones.

Cuanto mejor estuviera organizada la cooperativa distribuía solamente una parte, y la otra cantidad la destinaba a propaganda y obras sociales que redundaban en favor de los socios. Y si la organización fuese más perfecta, destinaba la totalidad de los beneficios a muchas cosas, creando fondos de reserva para los socios y para la misma colectividad. Con un fin didáctico, González ponía un ejemplo para demostrar las bondades del cooperativismo, para terminar haciendo un llamamiento para que los trabajadores y, especialmente, las mujeres recurrieran a las cooperativas socialistas.

Hemos trabajado con el número del 15 de junio de 1926 de El Socialista.

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