Un texto de librepensamiento desde Mérida (1907). Documentos para la historia del laicismo

Historia

Seguimos con nuestra serie sobre documentos para una historia del laicismo. Y hoy traemos una carta o texto de Emilio Morejón desde Mérida con destino a Las Dominicales. Semanario librepensador, y publicado el primero de febrero de 1907. En todos los números de este periódico se recogieron este tipo de documentos, que, en realidad, no conocemos muy bien. Su estudio nos podría ayudar a comprender mejor el librepensamiento en la España de fines del siglo XIX y comienzos del XX. Muchos de sus autores, hombres y también muchas mujeres, no fueron personajes de primera línea, pero demostrarían en qué grado esta corriente estaba extendida por un país donde el peso de la Iglesia era enorme, especialmente en el ámbito rural y en las pequeñas capitales de provincia.

 

“El librepensamiento se impone

El Librepensamiento es lo que hace falta á esta decrépita y religiosa España, para que marche hacia el porvenir: el Librepensaniento se impone.

Sin Librepensamiento no hay filosofía, ni arte ni ciencia; sin Librepensamiento, las generaciones se devoran mutuamente, en su lenta consunción despótica: producen fanáticos, ignorantes y enanos, en vez de crear despreocupados, sabios y gigantes; un pueblo sin el pensamiento libre, ilimitado, es un navio sin timón, donde la tiranía se hace insoportable, donde la opresión ahoga, axfisia; sin Librepensamiento, los hombres degeneran en serpientes venenosas, la sociedad en un caos, incapaz de germinar presagios de justicia para un porvenir humano ó igualatorio; sin Librepensamiento, las religiones se suceden para devorar con sus fauces los seres santos; sin Librepensamiento no puede haber más Zapatas, más Brunos, más Víctores-Hugos, etc.; sin Librepensamiento, en fin, y esto es lo más importante, la sociedad muere paulatinamente; sí.

Indudablemente, aquí en España, la sociedad, casi en general, y la juventud en particular, conceden poca atención á la cuestión que está sobre el tapete. iQuizás sean incapaces de conocer la grandiosidad del Librepensamiento! Esta española sociedad que produce republicanos liliputienses y demócratas místicos, es una nutridora potente, un sostén poderoso, del ético materialismo, con sus prostituciones, vicios y costumbres. ¡Que horror! Imposible es que conozca la fe ardiente que Lamartine consagró á la naturaleza ó la que vivísima y dogmática dedicó Víctor Hugo al hombre. Comprende la duda enfermiza y no la deja por la resolución sana...; así llegan de todas partes quejas sobre ella, diciendo unas y otras, que marcha por rutina, que su deseo de imitar es más grande que el de orientación propia, etc., etc....

Apremia, por lo tanto, escoger una decisión radical que nos saque de este atolladero. Importa más Inculcar en los niños creencias provechoras y convenientes, si queremos que mañana sean baluartes inexpugnables de Ja verdadera, de Ja sustancial y social libertad, la que no admite fronteras, ni conoce amos, contra el marasmo centralista; principiemos por hacerlos ateos, comencemos á enseñarles la concepcional ley racional que nos ha de dar el Librepensamiento exento de pequeñeces, ajenos á toda influencia teológica. ¡Doquiera se puede hacer fructífera, buena propaganda! En el campo, en el taller, en la calle, en casa, donde quiera, hacen falta animosidad, brío, energía, vibrantes de principios filosófico-científicos, lucientes de ejemplos expontáneos y solidarios.

Compañeros: las sectas religiosas nos provocan, insultan y atacan, ¡y no hemos de defendernos! Guerra, pues, á la guerra, avanzada de la paz perdurable en el mundo. Puesto que hemos de acudir á nuestros puestos despojemos de cuanto tradicional nos infecta; miremos resueltos de cara al progreso para embriagarnos en los aromas que afluyen sin cesar por todas las fronteras; estas son las nuevas portadoras de que el triunfo será nuestro si lo esperamos dignamente. Extendamos nuestras doctrinas por todos los medios posibles; cambiemos nuestro pensamiento nacional por el internacional, que para el librepensador no existen fronteras, y no olvidemos que sin Librepensamiento la sociedad semeja á un enfermo canceroso, en que el microbio va comiendo, pedazo por pedazo, hasta que llega al final.

He aquí por lo que yo, dada mi estrecha cultura, creo de primera necesidad para curar al eterno enfermo que se llama España, la aplicación librepensadora.”

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