Del eclecticismo al modernismo en la arquitectura francesa del XIX
Dentro del historicismo en la arquitectura surgió una corriente denominada eclecticismo, cuya principal representación en Francia sería la Ópera de París, dentro del contexto de las reformas urbanas del barón Haussmann. Como expresa el nombre de la corriente, se incluyeron elementos del Renacimiento con otros del Barroco, todo desde la más completa exuberancia y la ostentación como símbolo del triunfo de la alta burguesía, según los planteamientos de Garnier, su arquitecto. Por eso el hall de la gran escalera tiene más que una dimensión funcional, una función representativa donde ver y dejarse ver. Todo es mármol, bronce y onyx, pero también debajo de esa máscara se emplearon los modernos materiales como el metal.
En la arquitectura comenzaron a emplearse los nuevos materiales vinculados con la Revolución Industrial, especialmente, el hierro pero también el cristal asociado a aquel, ofreciendo esta conjunción la creación de espacios diáfanos, ligeros y con enormes capacidades. Además estos edificios se podían construir en poco tiempo. Después llegaría el hormigón. Esta arquitectura encuentra un espacio propio del siglo XIX, las exposiciones universales, escaparates del triunfo en la producción, el comercio, la tecnología, el arte y la ciencia de las potencias industriales. Y Francia se convirtió en una protagonista de exposiciones y de la arquitectura que se hizo para las mismas. La Exposición Universal de 1889 fue la principal de todas las que organizó Francia, coincidiendo con el centenario de la Revolución francesa. En dicha Exposición destacaría la Galería de las Máquinas de Dutert y Contamin, y, por supuesto la Torre Eiffel, una construcción denostada cuando se fue levantando para convertirse en símbolo de París para la posteridad. El ingeniero Gustave Eiffel fue uno de los hombres del nuevo tiempo, destacándose como ingeniero, porque no fue arquitecto, una realidad que daría mucho que hablar en un mundo donde antes solamente había arquitectos.
El modernismo supuso un cambio radical en el arte al buscar la obra de arte total, que integrara todas las manifestaciones artísticas: arquitectura, mobiliario urbano, el cartel, los objetos de la vida íntima y cotidiana. Es el arte dedicado al disfrute y el goce. Pero, aunque modernismo hay en Francia y surgirían muchas tiendas que venderían productos modernistas, no es el país ni su capital el centro del mismo, dándose con más fuerza en Bruselas, Barcelona y Viena, y con diferencias entre el estilo que se desarrolla en estas ciudades. En todo caso, determinadas entradas del Metro parisino constituyen una joya del modernismo.