La atención a la diversidad de origen en el seno del socialismo norteamericano (1915)
Los partidos socialistas y los sindicatos en el continente americano entre los siglos XIX y XX tenían un problema que resolver en su seno. Nos referimos al hecho de que muchos de los países americanos se nutrieron de una ingente contingente de inmigrantes de distintos países europeos. Hasta que la integración no avanzó y dichos inmigrantes no dominasen la lengua inglesa o española hubo que arbitrar mecanismos para atender esa diversidad dentro de la unión de acción que estas organizaciones desarrollaban.
Hemos encontrado una referencia harto sugerente sobre lo que se hacía en el socialismo norteamericano a la altura de 1915 para atender esta diversidad.
En el Congreso socialista celebrado en Chicago se resolvió organizar a los trabajadores inmigrantes afiliados por secciones idiomáticas. Al parecer, en ese momento había ya diez secciones. La más numerosa era la de los finlandeses con 9.693 integrantes. Después venían la alemana con 4.337 militantes, la judía con 2.553, la “sudeslava” con 1.900, la escandinava con 1.839, la polaca con 1.630, la checa con 1.239, la húngara con 831, la italiana con 809 y, por fin, la eslovaca con 731 miembros. Estas secciones poseían ocho diarios, doce semanarios y tres periódicos mensuales. Los socialistas de habla francesa, esto es, franceses, belgas y canadienses, no eran, al parecer, todavía muy numerosos para formar su propio grupo, pero ya habían puesto en marcha un semanario, L’Union des Travailleurs, siendo muy activo. Salía en Charleroi en el Estado de Peninsilvania.
Hemos trabajado con el número del 10 de octubre de 1915 de Acción Socialista.