La ceniza

Historia

La ceniza, por su condición de resto quemado, se asocia a la extinción de lo terrenal. En el cristianismo la ceniza representa la nulidad de la criatura frente al Creador, según la fórmula «pulvis es et in pulverem reverteris».

 

En masonería aparecen las cenizas cuando se quema el testamento vital del iniciado, que debe ser incinerado por el Hermano terrible, explicando al mismo que sus más íntimos pensamientos habrían sido purificados por el fuego, y sus intenciones habrían subido hasta el cénit como una ofrenda. Es una alusión a Saturno o Cronos que quemaría todo lo corruptible para que sobre las cenizas se fije el espíritu volátil