La política exterior española en la Dictadura de Primo de Rivera

Historia

Hasta la finalización de la Guerra de Marruecos la Dictadura emprendió una activa política exterior. En este sentido, Primo de Rivera exigió que Tánger se incorporase al Protectorado español de Marruecos. En esta pretensión contó con el apoyo de Mussolini, generando tensiones entre franceses y británicos, deseosos de mantener el status quo de la zona del Estrecho, siendo, por lo demás, garantes del estatuto internacional de la ciudad. Aunque el dictador obtuvo algunas concesiones en Tánger, no se alteró su estatus.

 

Por otro lado, España exigió contar con un puesto permanente en el Consejo de la Sociedad de Naciones, llegando a amenazar con la salida de la organización si no obtenía su pretensión. No lo consiguió y se salió de la Sociedad de Naciones, para luego regresar.

Ambos fracasos hicieron que Primo de Rivera diera un giro a la política exterior, centrándose en América, en “Hispanoamérica”, un término que, precisamente nació en este momento, y que luego tanto se emplearía en el franquismo. En este contexto estaría el apoyo gubernamental a la expedición del “Plus Ultra”, hidroavión que, coman dado por Ramón Franco, cruzó el Océano Atlántico, y la celebración de la Exposición Iberoamericana de 1929, el último fasto de la Dictadura.

Primo de Rivera fue receptivo a la propuesta de Mussolini de crear un Bloque latino, que uniera a Italia, Francia, España y Portugal, basado en las raíces de una cultura común. Al final, no se puso en marcha porque Madrid no estaba dispuesta a romper su vinculación estrecha con París.