El Humanismo

Historia

A partir del siglo XV, y surgiendo en Italia, en la época que conocemos como el Renacimiento, se produjo una verdadera revolución cultural de consecuencias transcendentales para el futuro. Estamos hablando del Humanismo. Sin abandonar a Dios, sí es cierto que dejó de ser el centro del pensamiento (teocentrismo), como había sido durante la Edad Media, para colocar ahora al hombre en una nueva posición central (antropocentrismo).

 

Este cambio tenía mucho que ver con la revalorización y reinterpretación de la Antigüedad Clásica, donde los humanistas del Renacimiento encontraron inspiración para considerar que el hombre, dotado de razón y libertad, podía emprender un nuevo camino en la forma de entender y relacionarse en y con el mundo. En todo caso, hubo un pujante Humanismo cristiano que pretendió conciliar la herencia grecolatina con la cristiana. En este sentido, es fundamental la figura de Erasmo de Rotterdam, a la que regresaremos en un capítulo próximo.

El Humanismo trajo consigo una intensa preocupación por el estudio del griego y el latín con el fin de poder entender a los autores clásicos. La invención de la imprenta con Gutenberg sería un instrumento fundamental para difundir estas obras, y muy pronto las escritas en lenguas modernas, justo en un momento en el que, además, se fijan sus elementos, como en la Gramática de Nebrija para el castellano. La imprenta fue una revolución trascendental, y que no tendrá un paralelismo, si se nos permite la comparación, hasta la llegada de la era digital. Entre los medios de difusión de los saberes, además de la imprenta, que multiplicó los libros por todo el mundo, estarían las academias y las universidades, destacando las de Bolonia, Padua, Lovaina, o Alcalá de Henares, entre otras.

Pero, además, la época del Humanismo es el primer paso para poner los cimientos de la ciencia moderna, que luego la Revolución científica y la Ilustración impulsarán para su inmenso desarrollo en la edad contemporánea.