El socialismo y lo humano
La vinculación del socialismo con el humanismo, con la humanidad, con todo lo humano es ya muy conocida. Pues bien, queremos seguir insistiendo y de la mano de Enrique Botana (1871-1936), fundamental socialista gallego, miembro del Comité Nacional del PSOE, y diputado, para ser ejecutado, con otros destacados dirigentes socialistas por los sublevados en el mes de agosto de 1926.
En el número del primero de mayo de El Socialista del año 1927, el socialista gallego nos explicaba que la lucha de clases seguía existiendo como siempre había existido en el pasado, probándolo mil hechos, sin desmentirlo el que hubiera luchas de intereses en el seno de la clase capitalista ni las divisiones que surgían, fomentadas por aquella, entre los trabajadores. Pero la lucha de clases suponía la desaparición de una de ellas como tal pero no el exterminio de los hombres que la componían, porque el individuo no era responsable de su situación social. Cuando el proletariado destruyese los privilegios de la burguesía, la revolución social se habría hecho en beneficio de la humanidad.
Los socialistas predicarían la lucha de clases con el fin de llegar hacer posible la armonía de intereses por la igualdad económica y con ella la paz y la fraternidad social. Los socialistas combatían la organización social burguesa por defectuosa, y por eso hacían resaltar la lucha de clases. Ciertamente, reconocían que, aunque la misma evolución económica trataba de eliminar la lucha de clases, no esperaban de la persuasión de la clase dominante la transformación de la sociedad. Esa transformación derivaría de la propia evolución económica pero también del esfuerzo colectivo de aquellos a quienes más perjudicaban sus efectos y sus injusticias, es decir, la clase trabajadora, comprendida por trabajadores manuales pero también intelectuales, es decir, los que vendían su fuerza de trabajo.