La actuación socialista en 1913 según Fabra i Ribas

Historia

Antonio Fabra i Ribas publicó una columna en el número del primero de mayo de 1913 en El Socialista sobre la actuación socialista.

 

Para el socialista catalán la responsabilidad del Partido Socialista era muy grande en ese momento. Estaría llamado a intervenir de una forma decisiva en una infinidad de problemas que afectaban tanto a la política interior como exterior de España. Por eso necesitaba apercibirse para hacer frente a todas las contingencias.

En primer lugar, aludía al conflicto de los Balcanes (recordemos que nos encontramos en la fase previa al estallido de la Gran Guerra con las guerras balcánicas). Dicho problema había puesto fin al conocido como “equilibrio europeo”. Para que el equilibrio pudiera restablecerse era una necesidad absoluta que cambiase el sistema de ententes y alianzas internacionales, y España debía desempeñar un importante papel. Y para que la actuación española fuera favorable a los intereses de la paz y a las necesidades del país se imponía un cambio radical en el régimen político del país.

Para Fabra los “partidos burgueses”, tanto monárquicos como republicanos, carecían de preparación y organización necesarias para responder a las circunstancias. Si el Partido Socialista no intervenía de una manera eficaz en todos y cada uno de los temas de la política nacional los “insanos apetitos” de unos, la ignorancia de los otros y la “bellaquería” de todos iban a deshonrar el nombre de España y poner en peligro su independencia.

En esos momentos consideraba que en ningún caso el interés socialista podía ser contrario al interés nacional. Había que esforzarse en hacer comprender al pueblo que el plano en el que se desarrollaba la política burguesa no era solamente estrecho y favorable a los intereses de una sola clase, sino también antinacional y antihumano. Pero, además, había que prepararse para traducir en actuaciones los principios científicos en los que se apoyaba el socialismo y la experiencia adquirida en el diario batallar al lado del pueblo.

No se debía ocultar a nadie los defectos de la organización societaria y socialista. Había que perfeccionar los instrumentos de lucha y adoptar procedimientos tácticos y estratégicos que respondiesen no a lo que Fabra consideraba el “período patriarcal y de apostolado de las ideas socialistas”, sino al tiempo de los movimientos de masas, de acción democrática y de política práctica en se hallaría el mundo en esos momentos. En fin, había que ser audaces contra los enemigos de “la patria y del socialismo”. Y que para los revolucionarios llegar tarde equivalía a no llegar nunca.