La no flexibilización ideológica socialista española en el XIX

Historia

Antonio Elorza explicó en la Enciclopedia de Historia de España, dirigida por Miguel Artola en Alianza Editorial que el Partido Socialista vivió una evidente falta de flexibilidad ideológica, especialmente debida al propio Pablo Iglesias.

 

En todo caso, nos avisaba de que sí hubo intentos de flexibilización, protagonizados por Jaime Vera con su famoso Informe a la Comisión de Reformas Sociales de 1884, donde se resumían las ideas de Marx y Guesde. Fue un intento interesante de que en España se entendiera qué había un claro y grave problema social, o, al menos, para las fuerzas políticas avanzadas. Vera siempre defendería a lo largo del tiempo un entendimiento con los republicanos, las “fuerzas progresivas” para favorecer la llegada del socialismo, además de la necesidad de una alianza o fusión entre los obreros y los trabajadores intelectuales, una cuestión que generó cierto debate y que costó conseguir hasta entrado el siglo XX cuando ingresó en el Partido un grupo destacado de intelectuales, provenientes de la pequeña burguesía.

Por su parte, hasta 1909-1910 no se planteó el acuerdo con los republicanos a raíz del terremoto que supuso la represión de la Semana Trágica. Sin renunciar al intenso obrerismo, Pablo Iglesias cedió en parte en sus postulados al considerar que podía ser positivo llegar a un acuerdo con los republicanos para democratizar el sistema y terminar con la Monarquía de Alfonso XIII, a pesar de que siguieron siendo considerados políticos burgueses, avanzados, pero burgueses a fin de cuentas, y la vertebración y desarrollo del acuerdo a través de la Conjunción Republicano-Socialista fue complejo y no muy profundo. En este sentido, la Segunda Internacional había vivido un intenso debate sobre esta cuestión. En principio, los socialistas no podían colaborar con las fuerzas “progresivas”, aunque se terminaría aceptando en algún caso concreto justificado.

Otro intento de flexibilización se dio con Antonio García Quejido en la revista La Nueva Era, al pretender que parecía necesario revisar la ley de los salarios de Guesde, pero, sobre todo, porque defendió una vía reformista, es decir, en la misma línea de colaboración con los republicanos. En este punto también estaría Juan José Morato. No debemos olvidar que en ese momento estaban difundiéndose las teorías del revisionismo en Alemania por parte de Bernstein.

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