El hombre

Historia

El hombre en todas las tradiciones y culturas es el centro del mundo simbólico porque en el mismo tienen relación todos los elementos que componen el Universo. Los distintos esoterismos han señalado las analogías y correspondencias que se encuentran entre los elementos del Universo y del hombre, entre los principios del hombre y los que rigen el Universo.

 

La masonería recoge estas enseñanzas y propone un modelo de hombre que es el resultado de la aplicación de sus principios filosóficos, partiendo de la iniciación, que permite alcanzar ese hombre a través de un trabajo continuo del masón. El modelo se acompaña de reglas que deben ser admitidas cuando se ingresa en la orden. Los masones deben ser en su conducta armónicos con los demás, con una gran capacidad de trabajo e idealistas.

La masonería intenta explicar al hombre en su totalidad empleando tanto las ciencias, como las ideas, el espíritu, el pensamiento y filosofía. Por fin, las distintas posiciones del hombre tienen su importancia simbólica. Lo corporal tiene una correspondencia con lo espiritual. Así, por ejemplo, la posición bípeda o erecta del hombre se vincula con la tendencia ascendente y con la plomada. Cuando el hombre abre sus brazos representa la cruz como centro y unión de los dos mundos. La palma de la mano extendida y el pulgar extendido perpendicularmente a los otros dedos es la escuadra, es decir, la rectitud de pensamiento y acciones.