Un texto masónico contra la pena capital (1932)
Aportamos un comentario en esta pieza sobre un trabajo contra la pena capital que firmado por “Ilusión”, apareció en el número de septiembre de 1932 del Boletín Oficial y Revista Masónica del Supremo Consejo del Grado 33 para España y sus dependencias.
Ya el título era claro porque en el mismo se avisaba que la pena de muerte debía desaparecer de los “países civilizados”. El trabajo se publicaba después de la ejecución en París del asesino del presidente de la Tercera República Paul Doumer. Como es sabido, sufrió un atentado protagonizado por el ruso Paul Gorguloff, en una exposición que habían organizado los excombatientes de la Gran Guerra en el Hotel Salomon. Pues bien, nuestro autor confesaba su horror ante la ejecución, como francmasón que era. La guillotina había vuelto a funcionar y la “justicia histórica” podía estar tranquila, los cimientos del Estado continuaban “incólumes”. Mientras hubiera verdugos la sociedad no tenía nada que temer. Condenaba el juez y condenaba el jefe del Estado al no conceder el indulto. Pero, además, determinados periódicos, los del trust de Mr. Copy, y de otros del mismo estilo habían exigido a los poderes públicos la muerte del “asesino perturbado”. El autor exhortaba a todos los francmasones a que trabajasen, sin descanso ni tregua, para ver desterrados de los Códigos Penales la pena de muerte, por inhumana e inútil. A un crimen no podía responderse con otro en nombre de la justicia. La vida no era patrimonio de nadie.
“Ilusión” se alegraba, en todo caso, de que en España con la llegada de la República se había suprimido la pena capital.