Sobre la municipalización del suelo para viviendas (1923)

Historia

En los años veinte el socialismo español realizó muchos estudios y planteó alternativas al problema de la vivienda en España. Estamos faltos de un gran estudio monográfico sobre el tema, aunque existe ya algún trabajo parcial. Por nuestra parte, nos estamos acercando al tema, y ya hemos expuesto el protagonismo de Julián Besteiro en esta cuestión.

 

Hoy queremos fijarnos en la socialización del suelo en su vertiente de municipalización, según lo expuesto por el doctor C. Milla.

La municipalización del suelo parecía la solución para luchar contra la carestía de la vivienda. Pero, ¿cómo realizarla? Milla exponía que era necesaria una ley de expropiación forzosa, algo que generaba no poca polémica, pero podía acudirse al ejemplo inglés. Milla era consciente de que el Reino Unido era el estado más respetuoso con los derechos pero también el que más se preocupaba y atendía los derechos generales de la nación, especialmente cuando se referían a la salud pública. Precisamente, la ley británica se había hecho por motivos de salubridad pública.

No se trataba de desposeer arbitrariamente a los propietarios de sus derechos, pero tampoco se les podía consentir que por ambición, capricho o por “bastardos intereses” encerrasen a una población en un cinturón de solares que no se puedan edificar por su precio elevado, estrangulando la expansión natural de una población y sometiéndola al hacinamiento, causa de una gran mortandad, algo que siempre había preocupado al doctor C. Milla, como hemos comprobado en muchos de los artículos que sacó en El Socialista.

La cuestión legal de la propiedad del suelo era algo fundamental, y por eso instaba nuestro autor a los gobernantes a tratar la misma. La razón natural demostraría lo arbitrario de que una riqueza inmensa, creada conjuntamente por la actividad social que desarrollaba el vecindario de una población fuera a parar a manos de unos pocos afortunados que ningún riesgo ni trabajo procuraron para crearla.

Hemos trabajado con el número del 24 de abril de 1923 de El Socialista.