El socialismo en Uruguay

Historia

El Partido Socialista de Uruguay se fundó en 1910 gracias al impulso, entre otros, de Emilio Frugoni, el primer gran socialista del país. Frugoni fue un poeta, escritor, abogado y decano de la Facultad de Derecho de la Universidad de la República.

 

Frugoni protagonizó un acto en diciembre de 1904 en el Teatro Stella d’Italia donde explicó su “Profesión de fe socialista”. El texto sería publicado, aunque de forma parcial en el diario El Día. Ese mismo año puso en marcha el Centro Obrero Socialista, acelerándose un proceso para la fundación del Partido Socialista. Sería el primer parlamentario socialista uruguayo en 1911. Se destacó por su lucha contra la corrupción.

Otra de las protagonistas del socialismo uruguayo por la doctora Paulina Luisi, incansable luchadora contra la trata de blancas, el proxenetismo y la prostitución, además de ser protagonista indiscutible del feminismo de su país. En 1916 puso en marcha el Consejo Nacional de Mujeres, y en 1919 fundaría la Alianza de Mujeres. De joven ya fue una pionera porque fue la primera uruguaya en estudiar medicina. También perteneció a la masonería.

Gracias al testimonio del guipuzcoano Evaristo Bozas Urrutia, un hombre entre Argentina, Uruguay y España, sabemos como era el socialismo uruguayo en los primeros momentos. El intelectual vasco explicaba en una publicación española en 1911 que había habido socialistas en Uruguay desde mediados de los años noventa del siglo XIX, aunque propiamente, como actividad orgánica, no lo ha habido hasta cerca de un año, en que las circunstancias políticas obligaron á los socialistas á desplegar una encomiable fuerza que se había traducido en la conquista de un puesto en el Parlamento, representado por el doctor Emilio Frugoni, hombre joven y de una compleja cultura: poeta, crítico, catedrático, periodista, orador, con algo de dramaturgo, y abogado.

Conseguido el escaño, desde el representante socialista tuvo ocasión para fustigar los vicios de los mandatarios burgueses, los socialistas uruguayos se habían entregado á una activa propaganda socialista. Habían fundado El Socialista, cuya tirada alcanzaba unos 3.000 ejemplares por número, y defiendo los principios del Partido con un amplio criterio marxista; habían surgido á la vida algunos Centros en diversos puntos de la ciudad, y á la hora presente el Partido ha podido proporcionar á su órgano una imprenta para asegurar su existencia. La circunstancia de que en el Uruguay los diputados cobrasen un sueldo, favorecía el éxito de la actividad socialista, pues el diputado socialista entregaba al Partido la mitad del suyo; esto es, 150 pesos oro mensuales.

Siempre según Bozas, el Partido se proponía participar activamente en el movimiento sindical, incipiente también y sin orientación determinada, excepto la Federación obrera regional uruguaya, que reunía algunas organizaciones obreras, y que, en su único Congreso celebrado hasta la fecha, había aprobado «aceptar los principios del comunismo anárquico». Los propósitos del Partido eran fundar sindicatos de resistencia de base múltiple que, congregados bajo una Unión general de trabajadores, complementase la lucha política del Partido, armonizando una acción de clase simultánea.