Los inicios del socialismo en Chile. Primera parte
El Partido Socialista de Chile no se fundaría hasta los años treinta, pero socialismo hubo antes, en distintas formaciones de corta existencia. Conocemos la realidad gracias al testimonio de Bozas Urrutia, al que hemos aludido para el caso uruguayo, y gracias también a un trabajo que publicó para la prensa socialista española a principios de 1912.
Bozas afirmaba que, a pesar del retraso, pobreza y el nivel de analfabetismo que se padecía en Chile se contaba con un potente movimiento obrero y, curiosamente, ajeno a la influencia extranjera, un factor preponderante, en su opinión, en los movimientos obreros argentino, uruguayo y brasileño.
Si no había en ese momento Partido Socialista en Chile (lo habría, como bien sabemos, a partir de su fundación en 1933), sí existían socialistas, y además estaría el Partido Demócrata, compuesto por obreros, artesanos, pequeños burgueses, intelectuales, y que defendía los intereses proletarios en los Municipios y en el Parlamento. Bozas valoraba mucho a esta formación política porque consideraba que era el producto del medio social chileno, con rasgos originales en relación con la manera de entender y practicar la democracia. No era un partido de clase, pero se aproximaba, siempre según su opinión, a lo que era un Partido Socialista por las cuestiones sociales que planteaba, por la forma de defenderlas, por la valía de sus componentes y porque detectaba que en los últimos tiempos estaba evolucionando hacia el socialismo, de forma paralela al desarrollo industrial del país y por la incorporación de los emigrantes, que llevaban las tradiciones y experiencias obreras europeas.
Debemos recordar que el Partido Demócrata fue creado en 1887 y que se dedicó a defender los intereses obreros. Nació por iniciativa de un grupo de miembros del Partido Radical con estas preocupaciones sociales. Entre ellos estaba la figura de Malaquías Concha Ortiz. Al parecer, el Partido comenzó a tener fuerza en el seno del mundo artesanal, de mutualidades, sociedades de socorros mutuos, etc., tanto de Santiago, como de Valparaíso y de la zona minera del norte del país. En todo caso, Bozas recordaba que en el seno del Partido se empleaba un trato “típicamente burgués”, con el “señor”, el “don”, frente al trato socialista de “compañero”, “camarada” o “ciudadano”. Eso revelaría, en su opinión de que era una formación burguesa, pero, al parecer estas fórmulas estaban decayendo.