Los inicios del socialismo en Chile. Segunda Parte
El Partido había defendido en los Municipios un programa municipal basado en la municipalización de los servicios públicos, protección a los que no podían trabajar, cantinas (comedores) escolares, y agua gratuita, un tema fundamental porque en el norte de Chile el líquido elemento era un verdadero artículo de lujo.
Al parecer, se esperaba que aumentara su fuerza parlamentaria de cinco a catorce diputados en unas elecciones próximas, fruto de una coalición. Para Bozas la representación obrera en el Parlamento era fundamental porque propiciaba proyectos de ley sobre accidentes de trabajo, higiene en los talleres, trabajo femenino e infantil, pago de salarios en dinero en efectivo, jornada máxima laboral, seguro obrero, creación de los Ministerios de Trabajo, Higiene, Previsión Social, Agricultura y Colonización Nacional. Al parecer, también los diputados obreros habían presentado un proyecto completo de reforma constitucional en relación con la libertad de cultos, la remuneración del trabajo parlamentario, una reforma fiscal en sentido progresivo, el enjuiciamiento público, la supresión del Senado, la elección directa del presidente y vicepresidente de la República, y la abolición de los empleos públicos, así como el establecimiento de la instrucción obligatoria.
Por otro lado, Bozas explicaba que en Santiago existía un numeroso grupo de socialistas, una Escuela Socialista, y que publicó un periódico titulado El Socialista. En Tarapacá, en Iquique, el nombre del Partido Demócrata había sido sustituido por el de Democracia Socialista. En esa zona había que destacar la figura del tipógrafo y periodista obrero Luis Emilio Recabarren y el tipógrafo Aguirre Bretón, un socialista bilbaíno. No debemos olvidar que Recabarren fue el primer pensador marxista chileno, un intenso organizador de periódicos obreros y organizaciones, así como el futuro fundador del Partido Comunista dentro de la Internacional. En relación con la prensa socialista, Chile desarrolló muchas cabeceras: El Trabajo, apareció en Lautaro; Los Debates, en La Serena; El Paladín (revista), en Santiago; La Tribuna, en Santiago; El Melipillano, en Melipilla; El Heraldo, en Concepción; La Razón, en Ovalle; El Chañaral, en Chañaral; El Ideal, en Mulchen; El Proletario (bisemanario). en Tocopilla; La Voz del Obrero (diario), en Taltal, y El Grito Popular (trisemanal), en Iquique.
También hay que señalar la importancia del Centro Social Obrero, una sociedad mutualista y organización política, creada en el año 1896 con el objeto de defender los derechos de los trabajadores. En principio, nació como una mutualidad de trabajadores independientes, pero fue adquiriendo una dimensión política cuando entre algunos miembros cundió la decepción con el Partido Demócrata en el momento en el que éste ingresó en la Alianza Liberal. En ese momento, se unieron, además, un grupo con Hipólito y Gregorio Olivares, tipógrafos de profesión, y que tenían ideas cercanas al laborismo, que difundían en su periódico La Igualdad. El Centro Social Obrero tenía su propio periódico, el mencionado El Grito del Pueblo. Con el tiempo, el Centro se acercó a la Agrupación Fraternal Obrera. Se fusionaron y fundaron la Unión Socialista. Este nuevo partido duró muy poco, entre septiembre y diciembre de 1897. La formación defendía una nueva constitución para Chile, la separación de la Iglesia y el Estado, la elección directa del presidente de la República, la educación obligatoria y gratuita y la abolición de la pena de muerte. También buscaba la colectivización de los medios de producción.