Los inicios del socialismo en Chile. Tercera Parte

Historia

Un grupo fundaría el 8 de diciembre de ese año el Partido Socialista Chileno, pero que tampoco tuvo una larga existencia, ya que desapareció a finales del año siguiente de 1898. Su gran impulsor fue José Gregorio Olivares, e intentó consolidarse en Valparaíso y Concepción. Su órgano de expresión era El Martillo, donde se planteaba la socialización de los medios de producción.

 

En Chile destacó la figura de Luis Emilio Recabarren, un cajista autodidacta que puede ser considerado uno de los primeros marxistas en toda América Latina. Fundó muchos periódicos, como el mencionado El Grito Popular, pero, antes, estaría en la creación de La Democracia al comienzo del año 1899. Se destacó en el Partido Demócrata. Por su actividad en el mismo fue enviado a prisión en los inicios del siglo XX. En 1903 estuvo presidiendo la Comisión Organizadora de la Convención del Congreso Social Obrero.

Pues bien, la sección del Partido Demócrata de Iquique decidió el 21 de mayo de 1912 tomar en consideración el cambio de nombre y separarse del Partido porque los miembros de la misma consideraron que la formación se había separado de los intereses de la clase trabajadora. Así pues, el 4 de junio de 1912 un grupo se reunió en el local de El Despertar de los Trabajadores para fundar un nuevo partido, el Partido Obrero Socialista. Recabarren presidió la reunión y en ella hubo una mujer, Teresa Flores. Este partido y el periódico El Despertar de los Trabajadores fue un revulsivo para la actividad obrera en Iquique, especialmente desde la masacre de 1907. Desde allí su influencia se llegó a notar en todo el norte chileno y luego en gran parte del país. El Partido tenía como primer objetivo reunir todas las fuerzas proletarias del país para mejorar su suerte.

Para cumplir con esta tarea se pretendía la emancipación completa de los trabajadores. El Partido, en consecuencia, debía organizarse sobre el terreno económico y político. Esta formación sería la más estable de todas las que hemos visto, y tuvo una clara vinculación con la Federación Obrera de Chile, organización que nació en 1909 con el nombre de Gran Federación Obrera de Chile.

En el Partido, además del liderazgo de Luis Emilio Recabarren, hay que destacar a Enrique Salas, Néstor Recabarren, Ruperto Gil, el español Nicolás Bretón, Carlos Alberto Martínez, etc.

En El Despertar de los Trabajadores se publicó en el otoño de 1912 su primer programa político y los estatutos, todo ello redactado por Recabarren. El Partido Socialista tenía como fin de sus aspiraciones la emancipación total de la humanidad, aboliendo las diferencias de clases y convirtiendo a todos en miembros de una sola clase, la de los trabajadores, dueños del fruto de su trabajo, libres, iguales, “honrados e inteligentes”, además de la implantación de un régimen en que la producción fuera un “factor común”, y común también el “goce de los productos”.

En realidad, el nombre del Partido más allá de Iquique nació en el primer mayo de 1915, siendo presidido por el argentino y político socialista Ramón Morey. Allí estuvo Recabarren representando a los socialistas de Iquique y de otras zonas, y delegaciones de más regiones. Como decimos, todas estas agrupaciones adoptaron el nombre de Partido Obrero Socialista, y se adoptó una declaración de principios y un estatuto único, además de rechazar completamente la Gran Guerra. Se acordó votar en blanco en las elecciones presidenciales de ese año y se fijaron acuerdos en relación con los movimiento sociales y populares. Por fin, se adoptó un “programa de mejoramiento social”: libertades, abolición de los ejércitos permanentes, confiscación de los bienes de la Iglesia, separación de la Iglesia del Estado, establecimiento de jurados populares para todos los delitos, abolición de la pena de muerte, igualdad de ambos sexos con reformas del Código Civil, abolición de algunas instituciones chilenas, elección directa del presidente de la República, y medidas para la reinserción de los reos e inhabilitación.

Esta formación repudiaría la actitud de los socialistas europeos en la Segunda Internacional, y terminaría afiliándose a la Internacional Comunista, para transformarse en el Partido Comunista de Chile.