Kropotkin

Historia

Piotr Alekséyevich Kropotkin (1842-1921) comenzaría a interesarse por las cuestiones sociales a través de su experiencia personal como explorador y geógrafo en las tierras rusas y finlandesas. Conoció las duras condiciones del campesinado y, eso, unido, a sus propias lecturas, le llevó a abandonar su carrera científica. También abandonó sus estudios militares en los que entró como miembro de una antigua familia nobiliaria rusa. 

 

Tuvo la suerte de contar con muchos recursos para poder vivir gracias a la herencia paterna, y eso le permitió, además de poder estudiar, viajar a Europa occidental y plantear el anarcomunismo, como empezó a presentar en Le Révolté, el periódico anarquista que fundó en Ginebra en febrero de 1879. En esta publicación explicó que la revolución debía basarse en la federación de comunas locales y los grupos independientes, en una suerte de evolución desde una etapa colectivista de la propiedad de los medios de producción por parte de dichas comunas hacia el comunismo. Kropotkin se convirtió en una figura capital del anarquismo. Importante fue el periódico que fundó en Londres con el significativo título de Freedom. Allí escribió un sinfín de trabajos que luego serían recopilados en folletos y libros.

Es evidente que las ideas de Kropotkin se inspirarían en las de Bakunin, Proudhon y James Guillaume (un anarquista suizo), en relación con la colectivización de los medios de producción y su gestión por parte de sociedades obreras, así como el rechazo absoluto a la existencia del Estado. Pero el anarcomunismo o comunismo libertario tendría sus características propias. La producción y el consumo debían organizarse por la colectivización que hemos ya visto, es decir, de los medios de producción, pero también de lo que se produciría. Se racionalizaría la producción y se formarían las comunas autosuficientes, que permitirían superar la clásica dicotomía entre el campo y la ciudad, la descentralización industrial y permitirían la supresión de la división social del trabajo. Todo quedaría regido bajo el principio de “a cada cual según sus capacidades, a cada cual según sus necesidades”.

Kropotkin también creía en el apoyo mutuo. Defendió que la cooperación y la ayuda recíproca formaban parte de la esencia de la naturaleza humana en contraste con las ideas de la competencia de Darwin. Si se renunciaba a este apoyo mutuo se caía en la jerarquización social y en el despotismo, es decir, lo que los anarquistas combatían firmemente. Estas ideas las desarrolló en su libro.

Por fin, Kropotkin tenía una elevada concepción moral y ética basada en la trilogía: libertad, solidaridad y justicia. Como buen científico que fue defendió la ciencia, pero como guía de los fundamentos de la ética. Había que investigar las estructuras sociales, y esa investigación debía ofrecernos el conocimiento de las necesidades humanas que constituía la base para el desarrollo de una sociedad verdaderamente libre.

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