Algunas consideraciones sobre la igualdad en el Manifiesto de los Iguales
En más de una ocasión hemos trabajado la cuestión de la igualdad real frente a la igualdad ante la ley reflejada en la Revolución francesa. Pues bien, en el Manifiesto de los Iguales, el texto redactado por Sylvain Maréchal impulsando la Conspiración de los Iguales, liderada por Babeuf, se hacen algunas consideraciones en este sentido que deseamos compartir para entender el principio de la igualdad real que iría más allá que del de la igualdad ante la ley.
En primer lugar, la igualdad era algo innegable, que no debía demostrarse, y en eso el Manifiesto coincidiría con el concepto de derecho natural de la igualdad que se recoge en la Revolución. Pero ya en la proclamación de ese derecho en el Manifiesto se estipulaba que se quería la igualdad “efectiva ó la muerte”, es decir, la clave estaría en el concepto de “efectiva”. Se admitía que la Revolución francesa había sido como una vanguardia, pero de otra más “grande, más solemne y que será la última”.
Así es, se quería más que la igualdad de derechos; se pretendía no solamente la igualdad escrita en la Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano; se quería la igualdad “en medio de nosotros, bajo el techo de nuestras casas”. Y para eso se estaba dispuesto a todo. Se pretendía, insistimos, la “igualdad efectiva”.
Hemos consultado una traducción al castellano del Manifiesto en el número del 16 de septiembre de 1887 de El Socialista.