¿Un 155 en la Comunidad Valenciana?

Política

El artículo 155 de la Constitución dice lo siguiente:

1-Si una Comunidad Autónoma no cumpliere las obligaciones que la Constitución u otras leyes le impongan, o actuare de forma que atente gravemente al interés general de España, el Gobierno, previo requerimiento al Presidente de la Comunidad Autónoma y, en el caso de no ser atendido, con la aprobación por mayoría absoluta del Senado, podrá adoptar las medidas necesarias para obligar a aquélla al cumplimiento forzoso de dichas obligaciones o para la protección del mencionado interés general.

2-Para la ejecución de las medidas previstas en el apartado anterior, el Gobierno podrá dar instrucciones a todas las autoridades de las Comunidades Autónomas.

 

Si somos sinceros, la forma de actuar de las autoridades de la Generalitat valenciana no ha cumplido las obligaciones que la Constitución impone, han atentado gravemente al interés general de España no porque hayan liderado un movimiento independentista como ocurrió en Cataluña, pero, en realidad, el daño ahora parece mayor, al menos desde la perspectiva de los que defendemos a las personas por encima de todo, hasta de las patrias. La inoperancia y hasta la frivolidad han causado pérdidas de vidas humanas, de muchas vidas humanas.

Al final, la aventura del procés fue una chapuza monumental, realizada por quienes tienen una idea muy particular y completamente llena de tópicos generados por el nacionalismo catalán de lo que es una nación, un estado, y de lo que es Cataluña y España, pero ahora los gobernantes, curiosamente, también intensamente patriotas, eso sí, de la España eterna, llena también de tópicos, aunque de otro signo, no sabían como se gestionaban las alarmas, cerraban proyectos u organismos sobre cuestiones climáticas (los “famosos chiringuitos”), o comían en restaurantes, o no atendían a los ofrecimientos del poder central para intentar prepararse ante la Dana y sus consecuencias. En fin, manifestaron una inoperancia monumental, aunque amen a todas horas, en todo momento, y profundamente a España y a los españoles.

Al final, insistimos, ¿qué es lo que importa? Tal es el desastre que hasta en Génova han desarrollado un perfil bien bajo. No se si la solución es un 155, pero seguramente sería mejor que la gestión de la catástrofe fuera asumida por el Estado. Esa derecha ya parece hasta defender que la antiEspaña, residente en la Moncloa, intente restañar las heridas horribles generadas en Valencia. Lo del patriotismo, como siempre, termina haciendo daño, o a la imagen de Cataluña o a la vida de los valencianos y valencianas. Si en otras circunstancias ese patriotismo de banderas al viento y en las muñecas podría ser calificado de ejercicio de opereta vienesa, hoy es un ejemplo de negligencia que lleva a la muerte a las personas y a perder sus bienes.

Por favor, queremos gobernantes menos patriotas, pero más eficaces en favor de las personas, ya sea con políticas sociales, ya con prevención de catástrofes o intervención en las mismas con eficacia.

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