Una visión socialista y optimista de la ciencia frente a la religión (1912)

Historia

Hoy queremos ofrecer un texto que se publicó en Vida Socialista en el número del 21 de abril de 1912 sobre la importancia de la ciencia, como “redentora” frente a la Iglesia, en un alegato muy optimista en el período final de la fe inquebrantable en la ciencia y en la tecnología, que muy pronto sería cuestionada por el estallido de la Gran Guerra.

 

Seguimos con nuestro objetivo de ofrecer materiales para la reflexión. En este caso, como ya hemos apuntado, el socialismo español quería contraponer el valor que la ciencia y la tecnología ofrecían a la Humanidad frente a lo que planteaba la Iglesia.

El texto: “La redentora La ciencia va á la conquista de la verdad, el arte va á la conquista de la belleza. La Iglesia, ¿dónde va? Va hacia la noche, en una época en que todos vivimos ansiosos de luz. Pensad en todas las batallas de la ciencia, en todas sus victorias; el ferrocarril, que aproxima los pueblos y enriquece la tierra, como un sembrador dé tesoros y de felicidad; el vapor, que trae sobre las aguas la riqueza, el poderío, el amor; el arado, que convierte la tierra en tantos senos fecundos; el hilo telegráfico, que borra las distancias en la tierra y el telescopio que las abrevia en el cielo; las máquinas se estremecen palpitantes en las fábricas y talleres, sustituyendo al hombre y redimiéndolo del trabajo sin misericordia y penoso; el libro, desparramando sus hojas por todas partes, como una dispersión de alas luminosas, en una palabra, la vida redimida y triunfal. He aquí lo que ha hecho la ciencia, esa ciencia, en nombre de la cual todos los espíritus nobles de la tierra se sienten capaces del esfuerzo y del amor, necesarios para ofrecer á todos los hombres un poco más de felicidad.”