El trienio moderado (1837-1840)

Historia

La reina ofreció el gobierno al general Espartero, que no aceptó. Las elecciones de octubre dieron el triunfo a los moderados, que gobernaron hasta 1840 y pusieron fin al espíritu de conciliación de la Constitución de 1837. El gobierno más duradero fue el de Evaristo Pérez de Castro. Durante esta etapa, los gobiernos moderados se vieron condicionados por el poder militar, la marcha de la guerra y la deuda pública. Comenzaron a destacar figuras como el general Narváez en el lado moderado, y Espartero en el progresista, en rivalidad constante. Los moderados emprendieron una labor legislativa marcada por sus ideas. La gran cuestión del momento fue la de los ayuntamientos.

 

Los moderados querían que los alcaldes fueran nombrados por la Corona, frente a la elección por sufragio universal, defendida por los progresistas. La ley de ayuntamientos de 1840 provocó una fuerte crisis política y motines en las principales ciudades. La regente pidió a Espartero que los reprimiese pero éste se negó y pidió un nuevo gobierno progresista, la disolución de las Cortes y una nueva ley de ayuntamientos. La reina gobernadora nombró a Espartero presidente y renunció a la regencia el 12 de octubre. Se marchó a Francia donde comenzó a conspirar con moderados contra el gobierno de Espartero.