El nivel
El nivel es una importante herramienta masónica, y que sirve para trazar líneas horizontales. Es una escuadra justa, de cuya cima pende una plomada que determina el punto medio entre los extremos de la escuadra. De ese modo, el nivel determina la horizontal sin dejar de indicar la vertical. La leyenda cuenta que el primer nivel lo inventó Dédalo después de haberse fugado del Laberinto de Creta, pero otros piensan que fue Rhicus, el arquitecto del Laberinto de Samos, o Teodoro el arquitecto del Templo de Juno también en Samos.
En masonería se asocia íntimamente con la plomada. El nivel vendría a representar el paso del aprendiz a compañero, porque evoluciona su pensamiento. Con el nivel el compañero comienza a poner los cimientos y columnas de su templo o construcción interior, y con el mismo se asegura que la base del mismo no tenga desnivel, demostrando que su etapa como aprendiz ha sido buena y efectiva. Ha sido buena y efectiva, y de ese modo conseguir que la obra que tiene que construir en su interior sea firme.
El nivel aparece en la joya del Primer Vigilante, precisamente, el encargado de la formación de los compañeros en una logia.
Es un instrumento para la resistencia, que permite madurar y hace fructificar las aspiraciones porque determina la línea horizontal en relación con la vertical. Esa idea de la resistencia y de la estabilidad es fundamental en la construcción y en la vida masónica. Si levantamos un edificio en lo vertical debemos asentarlo sólidamente en la horizontal. Si crecemos como masones y como personas debemos hacerlo sobre una horizontal estable. Pero, además, el nivel es un símbolo de la rectitud y de la igual dad de las leyes masónicas. Los masones son iguales. Es importante destacar que la plomada, la escuadra y el nivel terminan ofreciendo una síntesis.
La plomada es la joya del Segundo Vigilante, mientras que el nivel lo es, como hemos señalado, del Primer Vigilante, y la síntesis de ambos instrumentos se realiza en la escuadra del Venerable Maestro, que es su atributo.