El movimiento obrero contra los sastres por la jornada laboral (1919)

Historia

En relación con la reforma legal sobre el establecimiento de la jornada laboral de ocho horas de 1919 se planteó un conflicto en el sector de sastrería.

 

En la reforma había posibilidad de que algunos sectores, previa solicitud y sujeto a aprobación, se podían establecer excepciones. En este sentido, la Junta central de la Federación de la Sastrería española solicitó al Instituto de Reformas Sociales que la industria de sastrería quedara exceptuada del Real Decreto del 3 de abril que fijaba la jornada laboral en ocho horas diarias o cuarenta y ocho semanales como jornada máxima de trabajo en todos los oficios.

Pues bien, en El Socialista se manifestó la disconformidad con esta petición porque no habría razón alguna que aconsejase la no aplicación de la jornada de ocho horas para un oficio como el de la sastrería era muy penoso, antihigiénico y mal retribuido, y en el cual la jornada hasta la reforma, incluso para aprendices niños, era de once horas, prologándose más en los momentos de “prisa”.

El periódico esperaba que los trabajadores del ramo de la sastrería protestarían de forma enérgica contra la maniobra de la patronal porque carecía de razones para ser defendida. Es más, se consideraba un sarcasmo la afirmación de los patronos sobre que no se trataba de una profesión que agotase las energías del obrero. Pero se trabajaba en locales poco ventilados y falta de limpieza, como solían ser la mayor parte de los talleres de sastrería. Además, el trabajo a máquina y con la plancha daba lugar a que se enfermase de tuberculosis.

Hemos trabajado con el número del 10 de junio de 1919 de El Socialista.