La denuncia por acaparamiento de huevos en Madrid en 1919

Historia

El fenómeno del acaparamiento de productos alimenticios fue muy evidente en determinados momentos de la historia española contemporánea, especialmente cuando se podía sacar un gran beneficio por una subida de precios en momentos de escasez, como ocurrió en la época de la Gran Guerra y también en la inmediata posguerra. Hubo verdaderos negocios que se lucraron con este sistema que repercutía directamente en las clases más desfavorecidas.

 

El movimiento obrero estuvo muy encima de este hecho con denuncias constantes en todos los puntos de la geografía española.

Este trabajo se refiere al caso de los huevos en Madrid en septiembre de 1919. Se denunció que en las cámaras frigoríficas del Mercado de San Miguel había depositados unos cinco millones de huevos porque sus dueños, verdaderos acaparadores, los retenían para cuando se produjera escasez y así poder venderlos a un mayor precio que el habitual.

En ese momento era alcalde Luis Garrido Juaristi (1875-1940), un riojano que, además, fue presidente del Centro Riojano de Madrid y copropietario del Teatro Infanta Isabel. En las elecciones de 1915 fue elegido concejal por el distrito de Buenavista. Después sería alcalde entre noviembre de 1918 y abril de 1920. Su mayor protagonismo lo tuvo en la inauguración del Metro madrileño con el rey Alfonso XIII. Después fue columnista del diario El Liberal y en tiempos de la República estuvo en el comité ejecutivo del Círculo Monárquico Independiente.

Pues bien, ante esta denuncia el alcalde quitó importancia al hecho porque consideraba que era una cantidad insignificante que podía ser consumida en un par de días por el vecindario de la capital. Pero frente a esta afirmación el presidente de la Sociedad de expendedores de huevos al por menor, Nicolás Cubillo, realizó una verdadera rectificación. Para este señor el alcalde se equivocaba. Los dueños de las cámaras frigoríficas del mercado de San Miguel depositaron cientos de millares de huevos desde primeros de mayo (estábamos, recordemos, en septiembre), y que fueron adquiridos, lógicamente, al precio de ese momento, y se preguntaba cuándo iban a dar salida a los huevos, pero la respuesta era sencilla y se vinculaba con el hecho de que sería cuando subieran los precios.

Eso era, por lo tanto, acaparamiento. El Socialista (número del 11 de septiembre de 1919) acusaba al acalde de tolerar la existencia de lo que era un escandaloso acaparamiento que contribuiría a subir más los precios de los huevos.

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