Sobre la lucha de clases: Pablo Iglesias en el primero de mayo de 1912
Recogemos un texto publicado por Pablo Iglesias con el título de “Sobre la lucha de clases” en el número del primero de mayo de 1912.
El texto:
“Los que afirman que el Socialismo quiere la lucha de clases, dicen u solemne disparate. Si la aspiración suprema del Socialismo es abolir las clases sociales, es crear una sociedad donde ningún individuo explote á otro y donde los intereses de todos sean armónicos, lo que el Socialismo quiere es acabar con esa lucha. Los que sostienen que tal lucha no existe y que el Socialismo está equivocado al reconocer su existencia y al ajustar á ella su conducta, no sólo niegan lo que la Historia demuestra con suma claridad, sino que llevan su atrevimiento hasta rechazar la evidencia. Dejando á un lado la lucha que existe entre los elementos de una misma clase (entre la pequeña y la grande burguesías de un pais y entre las diferentes burguesías nacionales), ¿cómo negar con fundamento la que se observa entre el proletariado y la clase patronal? Las distintas fuerzas de que hoy disponen los Estados, ¿qué otra cosa son, en gran parte, que fuerzas encargadas de la defensa de los privilegios patronales contra las acometidas que puedan darles los elementos proletarios? ¿Soportaría la clase obrera la explotación que con ella ejerce la clase patronal, y con la explotación las injusticias y los males que de la misma se derivan, si los explotadores no dispusieran de fuerza material para dominar su rebeldía? Las contiendas que tanto en el terreno político como en el económico mantienen hoy los elementos asalariados con los elementos asalariantes, ¿qué son sino lucha de clases, consecuencia del antagonismo existente entre unos y otros intereses? Es cierto que la organización obrera se propone mejorar las condiciones materiales y morales de los trabajadores; pero su principal finalidad es constituirse en fuerza capaz de luchar con la del Estado, al servicio de los adinerados, y aun de vencerla. Disculpable era que ayer, cuando aparecía algo encubierto el antagonismo de intereses, se negara la existencia de la lucha de clases; pero hoy, cuando la huelga se emplea en todos los países; cuando la huelga general de carácter político y de carácter económico se extiende á todas las naciones; cuando el lock-out (el despido de fábricas, talleres, minas y demás lugares de trabajo) lo usan con frecuencia los patronos; cuando éstos, para quebrantar el poder de los obreros conscientes, recurren á la organización de amarillos, negar verdad tan evidente como la lucha de clases, es no ya el colmo de la obcecación, sino el colmo del cinismo. Y si algunos las niegan creyendo apartar así de su verdadero campo á los obreros, más que viveza acreditan imbecilidad, porque son tales hoy las manifestaciones de esa lucha, que no hay modo de lograr que pase inadvertido para los trabajadores y que no ocupen en ella el puesto que les corresponde.”