Algunos planteamientos de Rosa Luxemburgo hasta la Gran Guerra

Historia

Además de su importancia en el socialismo polaco, Rosa Luxemburgo fue una figura fundamental de la socialdemocracia alemana a partir de 1898 cuando obtuvo la nacionalidad alemana al casarse con Gustav Lübek y pasar a residir en Berlín.

 

Luxemburgo se enfrentó claramente a la teoría del revisionismo defendida por Bernstein. En 1899 sacó el folleto ¿Reforma social o Revolución? Pero, además, denunció el creciente conformismo, muy en esa línea revisionista, del SPD en el parlamento alemán en vísperas de la guerra. Defendió siempre la solución revolucionaria como la única que permitiría la emancipación de los trabajadores. Fue muy activa, publicando sobre distintos problemas económicos y sociales en periódicos europeos. Atacó con virulencia lo que estaba ocurriendo en el mundo en plena paz armada, insistiendo en los peligros del imperialismo y el militarismo alemanes. El SPD debía pronunciarse claramente contra esos peligros y no contemporizar. Propuso que se organizase una huelga general para evitar la guerra pero el partido se opuso.

Rosa Luxemburgo sufrió distintos encarcelamientos entre 1904 y 1907. Estuvo presente en el V Congreso de los socialistas rusos en Londres. En el Congreso de la Segunda Internacional de Stuttgart consiguió que se aprobara su propuesta de que los partidos socialistas debían unirse con el fin de evitar la guerra. En el Congreso de París de 1912 junto con Jaurès presentó la propuesta de en caso de que estallara la guerra los partidos obreros debían declarar la huelga general. Importante fue su teoría sobre el imperialismo a través de su obra La acumulación del capital (1913). Para Luxemburgo el capitalismo necesitaba expandirse constantemente hacia regiones donde no hubiera capitalismo para poder acceder a materias primas, mercados y reservas de mano de obra. Esta expansión se iba haciendo cada vez más violenta, y eso haría que se agudizaran las contradicciones internas del capitalismo, preparando el camino hacia su fin por la revolución. Los límites del capitalismo lo conducían al imperialismo y la guerra.