Una logia masónica española nacida en Brest
La primera logia masónica española nació fuera del país, en la localidad francesa de Brest, formada en el cambio de siglo por oficiales de la Marina española al estar allí fondeada una escuadra en el contexto de los enfrentamientos y conflictos entre Francia y España contra Inglaterra, en los inicios del poder napoleónico.
Esos marinos conocieron allí la masonería en distintas logias y se decidieron a fundar una, “La Reunión Española”, que funcionó entre el verano de 1801 y la primavera de 1802. Trabajó bajo la protección del Gran Oriente de Francia. Al parecer, cuando regresaron estos militares llevaron el espíritu masónico a Cádiz y A Coruña, es decir, a localidades de fuerte presencia de marinos. No parece que pudieran celebrarse tenidas, especialmente en Cádiz, porque la Inquisición se puso en marcha al descubrir que había marinos españoles que pertenecían a la masonería. En todo caso, podría haber terminado por fundarse una logia en dicha ciudad como continuadora de la de Brest, pero que el Santo Oficio comenzó a perseguir en abril de 1804. Tres años después, se detectaría una logia en esta ciudad tan vinculada con el exterior, puesta en marcha por marinos franceses, dependiente del Gran Oriente de Francia y que contaba con algunos miembros españoles.