El feminismo en la Barcelona de la Transición

Historia

En el mes de mayo de 1976 tuvieron lugar las Primeras Jornadas Catalanas de la Mujer (Jornades Catalanes de la Dona), un acontecimiento clave del empuje del nuevo feminismo con la democracia y no sólo en Cataluña sino en toda España, en lo que se ha denominado la “segunda ola” para diferenciarse del movimiento sufragista anterior. Pero su importancia superó el hecho feminista porque se trató de uno de los primeros actos abiertos a la ciudadanía, además de intensamente participativos unos seis meses después de haber muerto el dictador.

 

El acontecimiento se desarrolló entre los días 27 y 30 de mayo en el Paraninfo de la Universidad de Barcelona. Las Jornadas buscaron analizar y debatir sobre la explotación y opresión que sufrirían las mujeres, con el fin de impulsar propuestas transformadoras y actuaciones para llevarlas a cabo.

Las Jornadas venían a coronar la campaña que se había iniciado el año anterior de 1975 al calor de la proclamación de las Naciones Unidas del Año Internacional de la Mujer. Ahora se podían realizar, acudiendo mujeres de distintas tendencias, que llevaban un tiempo en la clandestinidad o en la semiclandestinidad debatiendo en pequeños grupos sobre feminismo, además de dentro de las distintas organizaciones políticas y sindicales, no sin problemas y no solamente por la presión de las autoridades franquistas sino también por la incomprensión de muchos compañeros de esas organizaciones que no entendían la importancia de la causa feminista.

Fueron un éxito de participación. Se había calculado que cada sesión, según el aforo del Paraninfo, no debía superar los quinientos asistentes, pero en total, acudieron unas cuatro mil personas. Hubo militantes de los partidos políticos aún no legalizados, tanto de la democracia cristiana, como de las distintas izquierdas, desde las más moderadas y reformistas a las más revolucionarias, sin olvidar los nacionalistas. Estuvieron las feministas radicales del Semanario Colectivo Feminista, y feministas independientes de los denominados grupos de autoconciencia, estudiantes, sindicalistas, miembros del potente movimiento vecinal, jóvenes obreras, amas de casa, periodistas, escritoras, profesionales liberales, etc. La alta participación y la diversidad generaron intensos debates. Fue un soplo de aire libre después de tanta censura y represión. En los debates se trató sobre cuestiones laborales, la mujer en los barrios, la familia, la educación, los medios de comunicación, la participación política de la mujer, la legislación, la sexualidad, la mujer en el medio rural, la autonomía del movimiento feminista y la articulación política del feminismo.

Se aprobaron unas conclusiones finales que tienen mucho que ver con fundamentales reformas legales que hubo que emprender en Cataluña y en España ante la desigualdad legal entre el hombre y la mujer según la ideología del franquismo, que desanduvo el camino que comenzó a andar la Segunda República en favor de la igualdad y la emancipación femeninas:

-Derecho a un puesto de trabajo sin discriminaciones. Se reconocía no sólo las diferencias salariales en el ámbito laboral, sino también la discriminación en sí a la hora de poder acceder a todos los trabajos, ya que la mujer tenía en esos momentos vetadas muchas ocupaciones por ley o por costumbre.

-Socialización del trabajo doméstico a través de servicios colectivos.

-Enseñanza obligatoria, pública, laica, gratuita y no discriminatoria contra la mujer. La aspiración de la coeducación era evidente pero también la necesidad de facilitar que las mujeres pudieran acceder a todos los niveles educativos más allá de los básicos.

-Abolición del servicio social, es decir, de la obligación de las mujeres de prestarlo para poder tener acceso al mundo laboral.

-Amnistía general, que demostraría el interés del movimiento feminista por cuestiones que afectaban a toda la ciudadanía.

-Abolición de todas las leyes discriminatorias contra la mujer, que eran muchas, y que se basaban en un sistema legal que consideraba a la mujer casi como un menor de edad, al ser necesaria la autorización del marido para que la mujer pudiera desarrollar cualquier acto legal, administrativo o de la más pura vida cotidiana.

-Revisión de la célula familiar: ley del divorcio, patria potestad no exclusiva del hombre, reconocimiento de todos los derechos a la madre soltera e igualdad de derechos para todos los hijos (“legítimos” e “ilegítimos”), basándose en un amplio concepto de la igualdad, inexistente durante la dictadura.

-Supresión de los delitos de adulterio y amancebamiento. La mujer sufría una clara discriminación legal en este sentido a la hora de la consideración de este delito, es decir, la justicia era más permisiva con el hombre que con la mujer.

-Derecho a la libre disposición del propio cuerpo. Esta aspiración se vincularía al desarrollo de la reivindicación del derecho al aborto.

-Educación sexual, y anticonceptivos a cargo de la Seguridad social para mujeres y hombres.

-Legalización del aborto e inclusión de este en la Seguridad Social.

-Supresión de la Ley de peligrosidad y rehabilitación social, que perseguía conductas como la homosexualidad o la prostitución.

Dada la importancia histórica de estas Jornadas, se ha publicado un libro, y el Archivo Histórico de Barcelona conserva una recopilación de testimonios orales de varias mujeres que participaron en las mismas.

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