El sello
El sello es el signo de la propiedad, de la individualidad y la diferenciación. Sería como la firma y marcaría la propiedad de aquello sobre lo que se fija, como se ha dado en la Historia, y donde hay tantos ejemplos. Si el sello se expresa en cera o lacre puede representar la virginidad, el secreto o la cerradura que preserva algo, como también hemos comprobado cuando se enviaban documentos, cartas o misivas a lo largo de muchos períodos históricos.
En este sentido, en masonería cada oficial tendría que tener su sello en función de su cargo u oficio, y que le identificaría como si fuera su firma en todo tipo de documentos que se generasen. Los sellos serían custodiados por el Guardasellos o, en su defecto, por el Secretario, responsables del buen uso de los mismos. El sello adquiría una gran importancia cuando aparece en el anillo, y por eso se puede convertir en un talismán. Por su parte, estaría el Sello de Salomón, como estrella de seis puntas con dos triángulos opuestos entrelazados (exagrama). Sería la unión de los dos ternarios esenciales, esto es, la Divinidad y la Naturaleza, el Macrocosmos y el Microcosmos. Sería la síntesis de los opuestos. Simbolizaría el alma humana porque es la unión de lo divino, el triángulo con lo material, el triángulo invertido. En el Sello de Salomón se incluiría en el centro de la estrella una cruz gamada, que representaría el cuaternario en movimiento, la creación y la manifestación cósmica.