“En pie y al orden”: cosas que no debería nunca olvidar un masón
Siempre nos fascinan los materiales históricos y también en masonería, porque nos inspiran en nuestro trabajo y porque al compartirlos buscamos también ser útiles, invitar a la reflexión.
En este caso recordamos unas recomendaciones sobre lo que no debería olvidar nunca un masón que se publicaron en el número del 10 de febrero de 1933 del Boletín del Grande Oriente Español, que empiezan con la orden que da el Venerable Maestro de una logia en determinados momentos a los hermanos de la misma, esto es, “En pie y al orden”. ¿Y que no debería nunca un masón olvidar en los años treinta, pero también hoy? En primer lugar los masones son todos iguales y son hermanos, es decir, se insistía en dos principios plenamente masónicos: la igualdad y la fraternidad. En realidad el texto que comentamos gira sobre la fraternidad. En línea con eso se recuerda que los masones se debían de forma incondicional a sus hermanos, y más si eso contribuye a su mejora, porque, además, el mejoramietno de uno es la mejora de toda la orden.
¿Qué deberes tiene un masón?
-El reconocimiento, es decir, reconocer a todo “legítimo francmasón”. Como sabemos, un masón lo sería por reconocimiento de los demás.
-Defender a otro hermano de forma incondicional ante cualquier injusticia o atentado. -Amparar, proteger y socorrer a un hermano necesitado. ¿Y cómo se pierde la condición de masón?
-Por una acción deshonrosa.
-Por ejercer una profesión “notoriamente desconsiderada en el orden social”. Hoy esto se puede interpretar como el de ejercer o cometer hechos delictivos, en nuestra opinión, ya que no hay profesiones deshonrosas sin son legales.
-Por la violación de las promesas masónicas, que se habían prestado voluntariamente en la iniciación de todo masón, y ratificadas después.