La acción parlamentaria socialista a fines del XIX: el caso italiano

Historia

Como es sabido, los partidos socialistas europeos aceptaron plenamente el juego político claramente en los últimos decenios del siglo XIX, luchando, además porque se reconociese el sufragio universal allí donde no existía, o contra las prácticas caciquiles y las manipulaciones electorales donde las hubiera.

 

Los partidos socialistas no renunciaron a su carácter teórico revolucionario, pero jugaron al reformismo. Por otro lado, en el seno del socialismo internacional se produjo un debate sobre si los socialistas podían dar el salto del parlamento a gobiernos con fuerzas políticas progresistas, habida cuenta de algunas experiencias especialmente en Francia, y la Segunda Internacional optó porque eso no se podía dar, como se discutió en distintos Congresos, asunto que hemos tratado en algunos artículos en este mismo medio de El Obrero.

Pues bien, aquí nos interesa estudiar cómo debían funcionar y actuar los socialistas cuando alcanzaban actas de diputados en los parlamentos, es decir, los procedimientos de lo que podríamos definir como los grupos parlamentarios socialistas. Y nos hemos fijado en el caso italiano, según estableció el Congreso de Reggio Emilia del PSI, celebrado en septiembre de 1893.

En dicho Congreso se aprobó la “táctica parlamentaria”. Por la misma se determinaba que los diputados socialistas serían delegados del Partido, debiendo formar una “fracción parlamentaria” (grupo parlamentario) que coordinase la acción de dichos diputados para “combatir la representación burguesa”. Los diputados debían sostener proposiciones claramente socialistas que hubieran sido votadas por el Partido. La fracción o grupo tendría un secretario que se coordinaría con el Comité Central del Partido. En todo caso, el grupo socialista no podría votar nunca a favor del gobierno, dejando claro en el parlamento que las reformas que se presentaban estaban adulteradas por el interés de la conservación de la burguesía.

Los diputados debían rendir cuenta en los Congresos del Partido, debiendo siempre inspirar todos sus actos en el programa del Partido, y desarrollar con toda su energía su compromiso en las huelgas y en las manifestaciones del primero de mayo. Los consejeros municipales y provinciales debían proceder como los diputados. Parece interesante como los partidos socialistas estaban desarrollando el modelo moderno de grupo parlamentario claramente coordinado y vinculado claramente a la formación política, alejándose del modelo más personalista de los diputados liberales, conservadores y republicanos que todavía seguían perteneciendo a partidos de cuadros según el modelo decimonónico, y que, por lo tanto, no estaban sujetos a disciplinas de partido.

Hemos trabajado con el número del 29 de septiembre de 1893 de El Socialista.