María Cambrils sobre la capacidad femenina universitaria y los “piropos manidos”

Historia

En el mes de mayo de 1925, María Cambrils, muy habitual en las páginas de El Socialista y fundamental feminista socialista, publicó una columna en el periódico obrero sobre la capacidad femenina (número del día 11).

 

El asunto tenía que ver con el hecho de la valoración unánime de la prensa madrileña ante Victoria Kent por ser la primera abogada en ejercicio en España. Cambrils se felicitaba de este hecho y eso le permitía hablar sobre la capacidad femenina pero también de algo más. El reconocimiento de la capacidad femenina para el ejercicio de funciones hasta el presente reservadas para los hombres, “sin razón ni justicia” era reconocido como propio porque ello representaba una conquista de la mujer. La mujer podía serlo todo en el terreno de las profesiones liberales y nada más fuera de la realidad el que se siguiera sosteniendo su inferioridad mental con relación al hombre en las tareas jurídicas, académicas, administrativas y universitarias. Los hechos probarían la injusticia de lo que había padecido la mujer a pesar de haber demostrado su capacidad para ser médica, ingeniera, matemática, juriconsulta, profesora, artista, literata y todo cuanto tuviera que ver con estudios superiores. Que hasta el presente no hubiera podido ejercer esas funciones había sido porque se le había cerrado su acceso con prejuicios, fruto del monopolio y egoísmo masculinos impidiendo el acceso de las mujeres a las universidades.

Pero, sobre todo, Cambrils era muy dura con los “hombres llamados intelectuales”, a los que acusaba de emitir “vana palabrería, encomios floridos” y piropos manidos hacia las mujeres, y que traslucían, en realidad, el impedimento que planteaban contra la emancipación civil y universitaria. Por eso, seguía, el contrincante de Victoria Kent en el tribunal, el acusador privado de la causa que defendía, había saludado a la nueva abogada con “hipérboles escogidos”, como si se sintiese entusiasmado ante su colega del “sexo débil” iniciado en la abogacía, para luego terminar afirmando que el sitio de la mujer estaba en el hogar.

Esto se escribió en 1925, ¿no sigue ocurriendo un siglo después?

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