Las mujeres en las organizaciones socialistas. Primera Parte
En el seno de los partidos socialistas fue calando, no sin dificultad, la cuestión de la emancipación de la mujer. Nos vamos a centrar en los casos alemán, belga y holandés, los más destacados antes del estallido de la Gran Guerra. En este sentido, la socialdemocracia alemana creó una sociedad paralela a la de su país y la mujer tuvo una evidente importancia.
En el Programa de Erfurt de 1891, y que reemplazó al primero, el de Gotha, tan criticado por Marx, se incluyó la lucha por el sufragio universal para todos los ciudadanos mayores de 20 años, sin distinción de sexo, y para todas las elecciones y consultas. Pero además, se abogaba por la supresión de todas las leyes que colocaban a la mujer en desventaja con relación al hombre en todos los ámbitos.
En el Congreso del SPD, celebrado en Gotha en el mes de octubre de 1896, se trató la cuestión de la mujer, relacionándola con las características del modo de producción capitalista. Además de todo lo que hemos visto en otro capítulo de Clara Zetkin, la destacada socialista alemana, explicó que, en realidad, no había una sola cuestión de las mujeres, aplicando en su discurso las premisas del marxismo, ya que, las necesidades de las mujeres de la burguesía eran distintas de las de las clases medias, y, por supuesto de las mujeres de condición obrera. Pues bien, las trabajadoras debían unirse a la lucha de los trabajadores porque tanto unas como los otros pertenecían a la misma clase, y eso debía hacerse en el marco del partido socialista. La emancipación de las mujeres trabajadoras no podían realizarla las mujeres de la burguesía. Además, Zetkin planteaba las demandas femeninas: protección legal del trabajo femenino, con especial importancia para las mujeres embarazadas o con hijos pequeños, garantía de que se respetaría esa protección a través de una adecuada inspección de trabajo, y, sobre todo, igualdad salarial entre hombres y mujeres.
Clara Zetkin se empeñó en atraer a las mujeres a la Socialdemocracia, un trabajo que no solamente tenía que ver con la persuasión, sino también contra el poder porque en Prusia las mujeres no podían incorporarse a un partido político hasta que en 1908 cambió la situación. Consiguió que previamente a la apertura de los Congresos del SPD tuvieran lugar Conferencias de mujeres socialistas. Hasta el estallido de la Gran Guerra se celebraron hasta seis Conferencias.
Por su parte, además del esfuerzo de incorporación de las mujeres al Partido, se produjo otro en el ámbito sindical. En 1892 la Federación Sindical Alemana contaba con pocas mujeres aún, no llegando al 2% de afiliación, pero después se disparó. En vísperas de la Gran Guerra ya había más de doscientas mil mujeres afiliadas.