Jaime Vera y la unión

Historia

Tiene Jaime Vera un texto fechado en Madrid el 26 de abril de 1893 que nos parece muy sugestivo sobre la unión.

 

Para Vera despertar en la clase trabajadora la conciencia de sus derechos, es decir, la conciencia de clase, era una misión importante, pero consideraba que lo era quizás más la inspiración del sentimiento de sus deberes.

¿Qué deberes eran esos?

El primero y fundamental era el de que tenía todo obrero de ejercitar su intelecto y su voluntad para dejar de ser una fuerza social pasiva, explotada en beneficio ajeno, y convertirse en una fuerza activa de su propia emancipación.

En el momento en que se ejercitasen los primeros movimientos de este anhelo de emancipación, el obrero sentiría la necesidad de asociarse con sus compañeros de trabajo y miseria, entendiendo que la unión de los oprimidos podía retar y vencer a los poderosos. En realidad, estaba hablando y seguirá haciéndolo en su escrito de la conciencia de clase. Al egoísmo individualista, antisocial y bárbaro del régimen burgués la clase trabajadora debía oponer el sentimiento profundamente humano de la solidaridad.

Todo obrero, en realidad, estaba unido a sus compañeros porque todos sufrían la misma opresión, por la necesidad de su destino social, por la necesidad del apoyo mutuo, constante y fraternal. Pero la clase obrera debía llegar a la conciencia de esa unión y a sentirla profundamente, no solamente como una especie de lazo de intereses comunes, sino como una necesidad íntima. Existiría una diferencia abismal en fuerza, acción y porvenir entre el obrero aislado y la clase obrera organizada.

Las fuerzas de opresión y corrupción del sistema burgués serían una barrera frágil ante el esfuerzo concertado de los trabajadores. El obrero aislado, entregado a sus propias fuerzas era para la burguesía la expresión de la nada. La burguesía solamente tenía miedo a la masa trabajadora disciplinada para la lucha. Para los trabajadores, unión significaba redención. Todo trabajador debía sentir como un deber contribuir con toda su energía a la obra común.

El principio de la educación socialista del trabajador debía consistir en inspirarle una idea clara de la alta misión que le estaba encomendada y el sentimiento del deber de realizarla. Vera hacía un canto a la emancipación del trabajador por el trabajador unido al resto de los trabajadores. La unión era un deber de los trabajadores y era su fuerza y su triunfo. Todo un canto al socialismo, como vemos.

Hemos trabajado con el número del 20 de agosto de 1929 de El Socialista.

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