De nuevo a vueltas con el sentido de Estado
1 En el anterior artículo sobre la consideración de que solamente las derechas, la clásica y la extremista, tenían sentido de Estado frente a las izquierdas y otras formaciones, y la necesidad por nuestra parte de que se debían respetar las concepciones sobre el Estado que no concordasen con las que las dos derechas defendían, se me quedó una cuestión en el tintero.
Y esa cuestión tiene que ver con el envalentonamiento xenófobo y hasta racista que estamos viendo en estos días. Eso me hace preguntarme si el sentido de Estado que defiende la extrema derecha anatemizando a los inmigrantes es el que debe ser valorado como se nos indicaba hace unos días un destacado líder del Partido Popular.
En realidad, esto es aún más grave que la falta de respeto a otras consideraciones sobre España y el intento secular de apropiarse del concepto de sentido de Estado. Y es más grave porque afecta a personas que, creemos, siempre es lo más importante porque sin ellas no hay Estado, ni tan siquiera sin los inmigrantes porque ellos contribuyen a la construcción del Estado, a su desarrollo y a su proyección internacional.
De nuevo, insistimos sobre los peligros de blanquear el discurso de la extrema derecha por parte de la derecha clásica, de permitir que sea tolerable que pueda defender sus ideas contra muchas personas de este país. ¿Ese es el Estado que defiende el Partido Popular?, ¿el de demonizar a los inmigrantes o de permitir que un posible socio de Gobierno o de apoyos parlamentarios defienda esa demonización? Para la derecha es tremendo que la izquierda clásica pacte con nacionalistas catalanes o vascos porque éstos cuestionan España. Vale, se lo concedemos, pero, ¿eso es peor que defender la xenofobia y las expulsiones masivas de personas? Ellos sabrán. Cada uno sabe donde está. Se puede aceptar que los socialistas tienen problemas con sus pactos, y que pueden ser cuestionables, criticables o comentados con argumentos sólidos y serios, pero, señores del PP, ¿y pactar con discursos homófobos, xenófobos o machistas es mejor? El señor Feijóo nos dijo el otro día en el Congreso popular que Vox representaba la tercera fuerza política española y que merecía ser escuchado y tenido en cuenta. Muy bien, ¿y Sumar, Podemos, Bildu, PNV, Junts y Esquerra no suman también millones de votos y voluntades y merecen ser escuchados y tenidos en cuenta? Personalmente, los discursos nacionalistas no españolistas me gustan muy poco o nada en absoluto, pero la homofobia, la xenofobia y el cuestionamiento de la violencia de género me generan otras cosas, y entre ellas, una mezcla de asco, repulsa, espanto e intenso miedo. Afortunadamente, no soy el único, sino uno más de millones de españoles y españolas con DNI y con apellidos españoles y antepasados españoles, que nos movilizamos de forma civilizada, expresando nuestra opinión, manifestándonos y votando para que este país siga siendo una comunidad donde vivir en paz, igualdad y libertades. ¿No tenemos sentido de Estado?