El tiempo para estar triste y la insensibilidad del primer empresario
La ministra Yolanda Díaz acaba de anunciar que se amplía el permiso de fallecimiento a diez días y que debe avanzar de “forma equilibrada teniendo en cuenta a las empresas”.
Y justo cuando se hace este anuncio me hago eco de la carta que en su día escribió al diario El País Pablo García del Carrizo, y que agitó el debate sobre el poco tiempo que se tenía para el duelo, pero también escucho las declaraciones del presidente de la patronal española, Antonio Garamendi, contrario a esta ampliación. Las dos posturas reflejan dos formas distintas de entender la vida, el trabajo y los sentimientos.
Pablo García del Carrizo reflexionaba sobre el hecho de que no hay tiempo para estar triste, para el duelo, que en su caso fue por el fallecimiento de su madre. Nuestra sociedad, afirma en una conversación con el periódico nacional, solo premia lo operativo, la eficacia y la rentabilidad.
Antonio Garamendi con un discurso y tono de mofa quiere pedir un permiso para recuperarse de la ministra Yolanda Díaz, y ha considerado esta ampliación del permiso por fallecimiento como una nueva ocurrencia de la política, que no habría reflexionado sobre los costes económicos de la misma.
Así es, dos formas de entender la vida. Dos formas que hemos visto también hace unos días confrontarse con relación a la reducción de la jornada laboral, que no salió adelante con el inestimable apoyo contrario de las formaciones de derechas española y catalana, siempre tan sensibles con sus asuntos de patriotismos varios.
Además de que conviene leerse las condiciones el permiso, y no lanzar brochazos que se pretenden ingeniosos pero que hieren a los trabajadores y las trabajadoras, seguramente deberemos hacer algún tipo de reflexión sobre qué estamos haciendo en esta sociedad, que valores y sentimientos son los predominantes.
Por mi parte, agradezco a Pablo García del Carrizo su carta porque puso en la opinión pública un sentimiento noble, intenso, de forma sencilla y con la brevedad que exige una carta al director, pero que te devuelve la confianza en el ser humano, en que en el mundo donde gobiernan económicamente los Garamendi, hay alguna esperanza, como la que, afortunadamente tenemos en un país donde gobierna esa izquierda tan poco patriótica, tan mala y tan antiespañola, pero que legisla a favor de los permisos de paternidad, que intenta reducir la jornada laboral y amplia derechos y permisos para los trabajadores. Señor Garamendi, su intervención sobre este permiso por fallecimiento es, cuando menos, detestable y define una forma de ser que, afortunadamente, millones de españoles y españolas no compartimos ni de lejos.