La crítica de Josep Comaposada a Eugenio Noel en 1912

Historia

Eugenio Noel (1885-1936) fue un novelista, ensayista y publicista, que se hizo famoso por su intensa crítica a la tauromaquia y el conocido como “flamenquismo”. Tras dejar la religión comenzó una vida de periodista bohemio, acercándose al republicanismo y al socialismo. Estuvo en la tertulia del Nuevo Café de Levante, y en 1909 se alistó voluntario para Melilla en la Guerra de Marruecos. Allí escribió unos artículos para el periódico republicano España Nueva de Rodrigo Soriano, que luego recogió en un libro. Sus ácidas críticas le llevaron a la cárcel. Al salir de la misma conoció a su gran amor, la cubana Amada. En 1913 emprendió una campaña, casi una cruzada, contra lo flamenco por toda España, escribiendo una serie de crónicas. Esta campaña y su lucha contra los toros le traerían algunos problemas. Murió muy pobre en la cama de un hospital barcelonés. Después de que su cadáver se perdiera en el tren en Zaragoza, pudo ser enterrado en el Cementerio Civil de Madrid. Escribió muchas novelas.

 

Pues bien, en abril de 1912 impartió una conferencia en el Centro Socialista de la calle de Amargós, en Barcelona, sobre la cuestión, “Asuntos sociales en España y en Europa”, y que fue muy criticada por el fundamental socialista Josep Comaposada. Para el mismo, Noel habló del Congreso de la Haya, de los socialistas ingleses, italianos, alemanes y españoles, así como de El Capital de Marx, de los toros, de las reformas de George en Inglaterra, de la Comuna, de la lucha de clases y de algunas cosas más, pero, y siempre según Comaposada, de una forma muy superficial, “falta imperdonable de un intelectual”.

Su discurso había estado lleno de contradicciones e inexactitudes. Al parecer, había afirmado que los socialistas italianos no habían hecho la menor oposición a la guerra en Trípoli, cuando era público y notorio todo lo contrario, aunque era cierto que algunos socialistas habían dejado de cumplir con su deber como Ferri. Habría dicho que los socialistas alemanes tenían 140 diputados en el Reichstag en vez de 110, y que uno de sus miembros era vicepresidente de la Cámara, cuando eso tampoco era cierto. También había manifestado que los socialistas ya no concurrían al Congreso de la Paz de La Haya donde jamás habían enviado representación. Calificó El Capital de Marx de Biblia del proletariado, y dejó por sentado que los socialistas del “universo” seguían las doctrinas de Henry George. Expresó que la lucha de clases era un principio ya olvidado por los trabajadores, que los socialistas alemanes ayudaron a la constitución del Imperio, y que jamás habían combatido los presupuestos de guerra, afirmaciones que calificó de totalmente inexactas. Indicó que los socialistas españoles daban el mayor contingente de entradas a las corridas de toros, cuando eran y habían sido los que más las habían combatido. Habló de las reformas implantadas en Inglaterra por George, calificándolas de transcendentales desde el punto de vista social, algo que Comaposada no negaba, pero sin perder de vista que más que favorecer a la clase obrera tenían por objeto “batir en última brecha por la burguesía del Reino Unido á la burguesía feudal de aquel país”. De la Comuna de París había dicho que el concepto que de la igualdad tenían los comunistas lo habían evidenciado al destruir las iglesias hasta dejarlas al nivel de las casas.

También habló de un precursor de Marx, un “padre Tal”, de cuyo nombre Comaposada manifestó no querer acordarse, quien dijo escribió un libro en latín y que contenía la esencia del socialismo. Composada fue muy crítico con Noel, al que acusó de hablar durante hora y media inventando, pero, sobre todo, pecando más “por omisión”. Noel no habría sabido descubrir en el movimiento del proletariado alemán que más que los cuatro millones de votos obtenidos en las últimas elecciones, como si el socialismo se moviese exclusivamente dentro del “estrecho cauce de la acción política y parlamentaria”, como si el sindicalismo y la cooperación no fusen factores esenciales de la obra de renovación y de transformación social emprendida por el socialismo en todas partes. En ese sentido, nada había dicho del cooperativismo belga ni del sindicalismo mundial que agrupaba ya a millones de obreros en sus filas. Tampoco dijo nada del triple aspecto, político, sindical y cooperativista de los países del norte de Europa. Se había centrado en los toros, su tema favorito, y acusó a los socialistas de que querían emanciparse pero que no habían sido capaces ni de matar a un torero. También criticó las supuestas estridencias y “palabras gordas” que los oradores obreros emplearían en los mítines.

Aconsejó que se estudiase, que se tuviesen ideas propias y que no se pensase por cuenta de los demás, algo que sí valoró positivamente Comaposada. Al final, el socialista catalán aconsejó a Noel desde las páginas de El Socialista que siguiera combatiendo los toros y el flamenquismo pero que no se metiera en la cuestión social porque no la conocía. Podía pasar que un trabajador desbarrase, pero no un intelectual como el señor Noel.

Hemos consultado el número 1358 de El Socialista del 19 de abril de 1912.